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12.1.12

El acento de George Washington y los lagartos de Canarias

George Washington y su esclavo William Lee en 1780
Hace poco he leído un artículo muy interesante. ¿Cuándo apareció el acento estadounidense típico (o yanki, o gringo, como se prefiera; y sí, ya sé que hay más de uno. Me refiero al estándar)? ¿en el momento en que Estados Unidos se independizó de Gran Bretaña en 1777 ya hablaban con diferente acento? ¿los antiguos patriarcas estadounidenses (George Washington, Abraham Lincoln, etc.) ya hablaban "raro" respecto a la metrópoli inglesa? El artículo llega a una conclusión sorprendente: los que han cambiado el acento han sido los británicos.


El motivo que se apunta es que en Gran Bretaña se extendió, posteriormente a la independencia estadounidense, un acento procedente de la clase alta que se impuso en la isla, pero no se llegó a generalizar en EEUU. Es el acento que ahora se emplea en la BBC, considerado el inglés británico estándar actual. En una aproximación intuitiva, nunca lo hubiera dicho. Pero cuando se analiza la cuestión con más profundidad, tiene lógica.


Los estadounidenses han permanecido bastante más aislados que sus hermanos británicos durante, como mínimo, el primer siglo de independencia, separados del resto del mundo por dos anchos océanos, en una época en que los viajes transcontinentales eran escasos, y una centroamérica entonces muy poco poblada y escasamente dinámica. La separación de Estados Unidos es un buen ejemplo de divergencia lingüistica y cultural. En este panorama, si el resultado del estudio es correcto, los americanos conservaron el acento más parecido al original. Por otro lado, la misma declaración de independencia americana en 1777 revela la diferenciación de intereses y cultural entre la sociedad originaria y la descendiente. Fue entonces cuando gestó el tan extendido espíritu patriota entre los estadounidenses. Es como si las sociedades asumieran conscientemente, como ocurre de forma natural en biología, que, si hay separación geográfica, hay que escindirse como sociedad.


Si uno investiga las divergencias lingüisticas de pueblos aislados, observa que hay un patrón que se repite. Los judíos sefardíes expulsados de España, en su aislamiento, conservan buena parte de la lengua del tiempo en que fueron expulsados, con menos variantes que el castellano actual. También los hispanoamericanos conservan modismos y palabras del castellano antiguo. Y los catalanoparlantes de la periferia de la zona de habla catalana (franja de poniente, Baleares, etc.), con una población más dispersa, emplean palabras del catalán antiguo, extinguidas en el centro de ese área.

Gallotia galloti, lagarto endémico canario

Y no sólo es en el aspecto de la lengua donde esta regla se cumple. Los cambios culturales se producen más frecuentemente donde hay más intercambio de ideas. Parece una obviedad, pero es importante remarcarlo. Porque esto explica, entre otras cosas, que la cultura madre puede cambiar más que la descendiente. De la misma forma que se conservan costumbres, técnicas y usos linguísticos antiguos en mayor proporción en territorios aislados que en territorios bien comunicados. Las primitivas técnicas productivas del África subsahariana., por ejemplo. O, más concretamente, la persistencia de tradiciones y expresiones normandas en Islandia, extinguidas hace años en la Europa nórdica originaria de los vikingos.



¿Y qué relación tiene esto con la evolución biológica? Bueno, pues que es lo mismo que ocurre con las especies recluidas en islas remotas. Estas especies suelen ser de estadios ancestrales (reptiles de Galápagos, lagartos de Canarias, marsupiales de Oceanía, etc.etc.etc.), aisladas como están de las corrientes de cambio continentales. ¿Por qué hay tal predominancia de reptiles autóctonos frente a mamíferos en las Canarias, en las Galápagos, o en general en cualquier isla remota? Pues por la misma razón por la que en lugares aislados se conservan atavismos linguísticos, tradiciones arcaicas o técnicas antiguas: porque las oleadas de novedad continental (en este caso, los mamíferos) aún no han llegado a esos sitios. Otra vez, la evolución cultural se comporta de forma similar a la orgánica. La información transmitida en una cultura o en un código genético evoluciona siguiendo modelos paralelos. Cuando una misma población queda dividida geográficamente en dos, empieza a diferenciarse. Y las diferencias aumentarán en función del tiempo y del aislamiento.


2.5.10

Genes y culturas predominantes

¿Por qué el nombre del volcán islandés "Eyjafjalla" nos parece impronunciable? Por el mismo motivo motivo por el que la fauna de Madagascar es tan rara: distancia y aislamiento. Las culturas divergen de forma similar a las especies. Cuanto más nos alejamos de Islandia, más difícil resultará la pronunciación del islandés, porque la familiaridad con el idioma es menor. A un danés no le será tan complicado como a un hispano.


Cuando una cultura tiene un cierto grado de aislamiento, evoluciona de forma independiente del resto de culturas. Podrá llegar a adquisiciones parecidas a las de otras culturas, gracias a la inteligencia y a la capacidad de innovación de toda sociedad (lo que lleva a convergencias culturales curiosas). No obstante, cuando una sociedad puede intercambiar información con las sociedades vecinas, su desarrollo cultural puede ser más acelerado. No sólo dependen de su propia capacidad de innovación, sino también de la de los vecinos con los que haya un intercambio de información fluído. Volviendo a Islandia, mientras que en Europa sucesivas oleadas de ideas procedentes de diferentes culturas barrían el legado de los vikingos, incluso en su zona de origen, en Islandia la cultura normanda  en cierta medida permaneció. De hecho, es la zona donde más se han preservado tanto el idioma normando como sus rasgos culturales.


¿Qué ocurre cuando dos culturas que han evolucionado separadamente entran en contacto? El laboratorio de la historia da muchos ejemplos. El choque entre la cultura europea y la americana a partir de 1492 se decantó por la predominancia de las ideas europeas vía conquista. Europa tenía una larga tradición de intercambio de ideas (cierto que muchas veces a través de guerras cruentas) que, como dice Jared Diamond (1), desnivelaba la balanza. Los europeos disponían de un armamento más poderoso que el de los americanos (espadas y lanzas de acero, armaduras, pólvora, pistolas, trabucos, ballestas, cañones, etc.). Además de unos medios de transporte más diversos (carros, barcos, caballos y burros...) que posibilitaban una mayor movilidad en caso de que el terreno lo permitiera, y un mayor aporte de mercancías. También el almacenamiento de la información europeo -en forma de libros- era más eficiente que el americano. Y variados tipos de maquinaria como poleas, grúas, etc.

LLegados a este punto, hay que hacer un inciso. Que quede claro que, aunque en determinados aspectos, como el militar y el técnico, los europeos eran más efectivos que los americanos para conseguir el dominio militar, económico, social o político, no puede decirse que la cultura europea fuera mejor que la americana.  Simplemente, en el contacto una prevaleció sobre otra gracias a una diversidad cultural que les permitió imponerse. Ninguna cultura es mejor o superior a otra. Será más diversificada o tendrá más recursos para algo en concreto, pero eso no la convierte en superior. Del mismo modo que los mamíferos no son mejores que los reptiles.


¿Por qué los europeos tenían un nivel de desarrollo técnico tan elevado en comparación con los americanos? Muy sencillo, afirma Diamond. Sólo hay que fijarse en la forma del continente euroasiático y la de América. Mientras que Eurasia es una gran franja horizontal, América es una extensión vertical. En Eurasia las ideas pueden fluir longitudinalmente, desde China hasta Inglaterra o España, sin atravesar zonas climáticas excesivamente diferentes. En América, en cambio, las diferentes zonas climáticas serían barreras si no insalvables, sí difíciles de atravesar. Este característica geográfica, junto con la menor densidad de población americana, hizo que la transmisión de ideas fuera más ardua. Resultado: los europeos fagocitaron culturalmente a los americanos.


Y no sólo los europeos estaban mejor dotados técnicamente en el choque con los americanos. También lo estaban inmunológicamente. Las enfermedades portadas por los europeos (viruela, gripe, tifus, sarampión, tétanos, difteria, tos ferina...) arrasaron en muchos casos las poblaciones nativas americanas. En cambio, los americanos traspasaron a los europeos algunos casos de sífilis y poco más, en mucha menor escala. Resultado: los genes europeos se impusieron a los americanos. 

Así pues, de la misma forma que el flujo de ideas había permitido a los europeos disponer de un despliegue técnico más amplio, también el menor grado de aislamiento genético europeo posibilitó que tuvieran unas mejores defensas inmunológicas respecto a las enfermedades contagiosas.
Una vez más, la evolución orgánica y la cultural coinciden en sus procesos.





(1).- Diamond, Jared: Armas, gérmenes y acero. Debate editorial, 1996.

Gracias a Abulafia por haberme puesto sobre la pista de Diamond. Y a Paco por sus valiosas indicaciones históricas.

Banda sonora del artículo: El roce de tu cuerpo (Platero y Tu, 1992):


28.3.08

Peculiaridades de los medidas de los pies por aislamiento


Los británicos tienen costumbres extrañas a la luz del resto de europeos. No les basta con usar un sistema métrico diferente y un sistema de pesos propio. Además, sus carreteras son zurdas. Y encima no quieren saber nada del euro. Gran Bretaña sólo dista unos kilómetros del continente, y sin embargo han desarrollado unas singularidades culturales evidentes.
España (a excepción de las islas) está en una península, o sea,
casi una isla. Además, el istmo que la separa del continente es una cordillera, los Pirineos, lo que acentúa el aislamiento. Esto permite explicar, también, las notables diferencias que presenta respecto a los países de Europa Occidental. En España, como en Inglaterra, también hay muchas peculiaridades: hay toreo, horarios laborales y de comidas diferentes, o ancho de vía propio, por citar una pocas. Algunos clines culturales europeos sufren una sacudida al cruzar barreras geográficas (como el Canal de la Mancha o los Pirineos)... y se transforman.

Por ejemplo ¿Os habéis preguntado alguna vez por qué los números del calzado no se expresan en simples centímetros? Para encontrar la respuesta hay que acudir a la azarosa historia. Tradicionalmente cada gremio, a nivel nacional, tenía sus propias medidas. El que se impuso en Europa fue el francés, gracias a la ocupación napoleónica. Con al menos dos excepciones. ¿Adivináis cuáles? Pues sí, Gran Bretaña y España.

En Gran Bretaña, acostumbrados a ir a su bola, y lejos de la influencia napoleónica, siguieron -y aún siguen- con su propia numeración del calzado. Desviación que han seguido sus herederos culturales, los estadounidenses, aunque con alguna variación, debida, claro que sí, a la barrera geográfica atlántica y a la evolución cultural diferente tras la independencia de la metrópoli. Y España, como no es una isla del todo, adoptó la numeración europea, pero con un número menos. O sea, que un zapato del 42 en Europa Occidental, en España era un 41. Esta discontinuidad española no se solucionó hasta que se introdujo recientemente una normativa europea en la que se aconsejaba unificar las medidas, cosa que se hizo. Pero en Gran Bretaña siguen a la suya. Curiosamente, en Japón, otra isla, (donde no se da propina nunca a los camareros, o se hacen huelgas extrañísimas que consisten en trabajar más, además de un montón de otros endemismos culturales) se utiliza el sistema más lógico si prescindimos de la atribulada historia. Miden las tallas de pie en centímetros. En este caso han esquivado el aislamiento, gracias a la cultura global que les facilitó el Sistema Métrico Internacional.
Son bonitos ejemplos de que las culturas -de forma similar a las especies biológicas- evolucionan singularmente cuanto mayor es el aislamiento. En ambos casos, el flujo de información (genética en las especies, memética en las sociedades) queda interrumpido, dando como resultado unas combinaciones diferentes.


Foto: Funny Pictures.

30.5.07

Clines culturales

¿Para qué sirve el estudio del pasado? Además de la simple satisfacción de conocer, en mi caso, también para entender mejor el presente e intentar predecir por dónde irán los tiros del futuro.

En genética de poblaciones, un cline es un carácter de una especie que cambia gradualmente a lo largo de un área geográfica. Cualquier población presenta variaciones en el ámbito de su extensión territorial. Pues bien, en el campo de las ideas también hay clines. Este hecho se observa muy claramente en lingüística. Cualquier lengua varía geográficamente, generalmente de forma gradual. Pensemos en el castellano. Ya en la propia España tiene variedades, que se suelen diferenciar más conforme nos alejamos del núcleo de Castilla. Y todavía más si entre medio hay todo un océano atlántico y varios siglos de historia más o menos divergente (el caso de hispanoamérica). Si la diferenciación es lo bastante radical, nace una nueva lengua. Así se escindió el castellano del latín, como el portugués, el gallego o el catalán. El gallego y el portugués, vecinos geográficos, conservan un parentesco muy cercano, evidenciando un origen común. El catalán, con una ubicación geográfica intermedia entre el francés y el castellano, tiene elementos de los dos y, como es lógico, presenta más similitudes con el francés que el castellano con el francés.

El origen de las lenguas sigue un proceso muy parecido al que se produce cuando, biológicamente hablando, los clines de una especie dada divergen de tal forma que hacen imposible el cruce reproductivo con la especie originaria. El modelo de evolución de las lenguas reproduce bastante fielmente los modelos evolutivos biológicos. Pero no son sólo las lenguas las que copian este modelo de distribución con diferenciación, aunque aquí es especialmente patente. Cualquier otro sistema de memes que pueda ser analizado en múltiples componentes sigue esta regla. Por ejemplo, las tradiciones. Cualquier pueblo tiene sus costumbres tradicionales, que presentarán pequeñas variaciones respecto al pueblo vecino, y esas variaciones aumentarán de grado en función de la distancia geográfica, de la historia común y de los medios de comunicación que los unan. Pueden representarse como ondas concéntricas, como las curvas de nivel en los mapas topográficos.

Cuando nace un meme, éste tiende a extenderse territorialmente. Si tiene éxito, se expandirá mucho y rápido, en función de su capacidad de contagio, de su idoneidad cara a aportar alguna ventaja (al portador, a algún sector concreto de su sociedad o a ésta en su conjunto), y de los medios de comunicación que lo impulsen. Pongamos por caso el nacimiento de la agricultura. Su éxito fue tal que en unos pocos milenios sus ondas concéntricas se extendieron rápidamente en el Viejo Mundo.

Vayámonos desde un meme tan trascendente y generalizado como la agricultura a otro más localizado: el toreo. Todo el mundo hispano comparte la afición por la tauromaquia. Afición que se trasladó también a la América hispana. No obstante, hay variaciones importantes. En la periferia de la Península Ibérica, tanto en Portugal como en el sur de Francia, las corridas de toros pierden su carácter cruento, pues al final no se mata al toro. En Portugal y sur de Francia, las racionales leyes de defensa de los animales -algunos- se impusieron sobre la tradición, y difuminan el meme original, que incluía la muerte del animal. Con una sola excepción. En Portugal, un municipio resiste la ley portuguesa y permite la muerte del toro. ¿Adivináis dónde se localiza este pueblo portugués? Pues sí. Como era de esperar, en la misma frontera con España. El municipio se llama Barrancos, y está a escasos 3 kilómetros de Huelva. Mientras, el núcleo tradicional del toreo, España, resiste aún las embestidas del racionalismo europeo.

Otro ejemplo de cline cultural: en Turquía últimamente se está llevando a cabo un duro combate entre partidarios del estado laico y del estado confesional. Consecuencia de tener dos tradiciones diferente
s: la europea laica y la árabe confesional. No es casualidad que Turquía se solape geográficamente entre ambas.

Como tampoco es casualidad que, en casi cada elección democrática, se produzcan resultados geográficamente no repartidos al azar, sino agrupados. Si fueran al azar, cabría esperar más frecuentemente una distribución tipo tablero de ajedrez, cosa que no suele ocurrir. Véase las imágenes de los resultados electorales de los dos últimos comicios presidenciales en Estados Unidos: las zonas republicanas (pro-Bush, en rojo) son prácticamente las mismas, y se concentran en la franja central. Mientras que las demócratas (pro-Kerry y pro-Gore, en azul), se extienden por las franjas costeras, tanto atlántica como pacífica. Hay excepciones, de acuerdo, pero la tendencia a la concentración geográfica de votos es clara. Y este esquema de agrupación de ideas en el territorio se repite muy frecuentemente.

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Imágenes: la otra visión.

25.2.07

Armamento de caza chimpancé


Se acaba de observar (1) por primera vez un determinado grupo chimpancé del Sudeste de Senegal utilizando palos con punta a modo de pinchos para cazar. No son propiamente lanzas, porque no se tiran a distancia. Los chimpancés preparan los palos sacándoles punta. La técnica de caza consiste en clavar el palo a los gálagos (un tipo de monos pequeños) que se esconden en los huecos de los árboles. Aunque lo intentan reiteradamente (se observó la conducta casi diariamente durante 19 días), no es un método muy eficaz. Sólo una vez el esfuerzo tuvo éxito y se cazó al gálago. Los autores del estudio interpretan esta nueva técnica como una adaptación a un nuevo territorio especialmente duro, donde los recursos no son muy abundantes.

Y es curioso que esta técnica sólo se haya observado entre hembras y subadultos y no entre machos adultos. No es una buena noticia para la hipótesis del "hombre cazador", el macho agresivo y la mujer en casa y recolectando. O eso, o la conducta de nuestros ancestros fue radicalmente contraria a la de los chimpancés.

Como la inteligencia se potencia con la escasez, la menor fuerza física de hembras y crías explicaría su exploración de técnicas alternativas y su preferencia por la innovación (las mujeres y los niños primero ;).

La técnica de "caza por pincho" podría interpretarse como una variante de la "pesca de termitas". En ambos casos, se prepara un palo, que se introduce en una cavidad para extraer la presa. Las diferencias son pocas: en el caso del gálago, el tamaño mayor del palo, afilamiento en punta, que la presa es grande y que es una acción más dinámica que la simple introducción de la varilla en el termitero. Sólo son necesarias cuatro mutaciones del meme "pesca de termitas" para convertirse en "caza con pincho". La pesca de termitas está más extendida y documentada que la caza con pincho. Lo que hay que ver es si la caza con pincho puede derivarse filogenéticamente de la pesca de termitas, observando si hay relación geográfica entre ambas o si son conductas producto de innovaciones diferentes y no emparentadas.

Hay indicios de las primeras lanzas homínidas en
Boxgrove (Inglaterra), datadas hace sólo 500.000 años. Y evidencia segura en Schöningen (Alemania), hace entre 380.000 y 400.000 años. Probablemente son ya lanzas preparadas para ser también lanzadas a distancia, una vez se consiguió la puntería necesaria. En cualquier caso, se evidencia que antes del paleolítico hubo un "paleodendrítico" (literalmente, "edad de la madera antigua", término que acabo de inventar si no lo ha utilizado nadie antes), difícil de detectar por la biodegradabilidad de la madera. Así que las nuevas excavaciones de yacimientos humanos- y primates- han de tener en cuenta este hecho. Y no menos importante es que estos pinchos de madera son el primer armamento de caza conocido en chimpancés. ¡Nos pisan los talones!


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(1)
Jill D. Pruetz y Paco Bertolani en Current Biology.
Más información en Mundo Neandertal y el Paleofreak.

9.12.06

Darwin vaticinando

Mapa de correlación genético-lingüística
Pocas veces Charles Darwin se atrevió a lanzar profecías. La Teoría de la Evolución que enunció, desprovista aún de los conocimientos básicos de la Genética, no permitía realizar predicciones fiables. De hecho, incluso hoy los biólogos no son capaces de predecir con precisión los caminos evolutivos futuros, debido a la complejidad de factores que los determinan.

Aún así, Darwin se atrevió a predecir. Una de sus predicciones fue que el origen del hombre debía estar en África, puesto que nuestros parientes más cercanos, los grandes primates, mayoritariamente se concentran allí. Todo esto antes de que se hubiera descubierto ningún fósil de antepasados homínidos. Y, de momento, el tiempo -y sobre todo los hallazgos- le ha dado la razón.

Otro vaticinio (1), éste aún no demostrado con firmeza, es el siguiente:

"Si pusiéramos un árbol genealógico perfecto de la humanidad, una ordenación genealógica de las razas del hombre permitiría una clasificación de las lenguas que hoy se hablan en el mundo; y si todas las lenguas existentes, y los dialectos intermedios y los que cambian lentamente pudieran ser incluidos, esta ordenación sería perfecta" (Charles Darwin, El Origen de las Especies, 1859)

Hay que tener en cuenta que algunos conceptos, como el de raza, han cambiado desde los tiempos de Darwin.

Esta observación fue una de las pocas incursiones de Darwin en el campo de la evolución cultural, en este caso de las lenguas. El caso es que recientemente algunos lingüistas (por ejemplo Greensberg) y genetistas (como Cavalli-Sforza) están trabajando en la misma dirección -por fin- y esbozan un árbol genealógico de las lenguas que presenta grandes coincidencias con el genético.

El argumento de la autoridad no tiene ningún valor en ausencia de pruebas, por mucho Darwin que fuera. Pero sorprende el hecho de que Darwin fuera capaz de lanzar con tanta antelación dos memes latentes y que sólo muchas décadas después fructificarán. El primero -el origen geográfico del hombre- corroborado ampliamente. El segundo - la evolución paralela de las "razas" y de las lenguas- está acumulando ahora pruebas a favor, más de 150 años después de su enunciado.

Si estos investigadores están en lo cierto, las palabras son algo así como el ADN de los memes. Mutan y se combinan con el tiempo, a velocidades y con reglas deducibles, aunque aún estamos en pañales para concretar más. En posteriores artículos analizaré con más detalle la fascinante evolución de las lenguas.

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(1) Luca y Francesco Cavalli-Sforza "Qui som. La història de la diversitat humana" (1993)
Gráfico: Árbol de Correlación Genético-lingüística
de Cavalli-Sforza.


16.11.06

Rastreando apellidos



Un curioso programa permite rastrear la distribución de apellidos en España. El programa localiza el total de apellidos por provincia. Está indexado al padrón de habitantes 2006 del Insituto Nacional de Estadística de España (INE).

El enlace desde el que he tomado la noticia se titula: ¿En qué provincia de España se encuentran tus orígenes?. A pesar del título, el programa no da respuesta al origen. Sólo muestra la distribución actual. En principio, salvo accidentes históricos, la provincia de origen será la que contenga mayor número de resultados. Pero habría que analizar cada caso para verificarlo. Es probable que una rama de algún apellido se haya expandido numéricamente más fuera de su provincia original.
Además, los filólogos tendrían que establecer las variantes ortográficas de un mismo apellido.

Lástima que la asignación de apellidos no se inicie desde la Prehistoria, puesto que es una buena herramienta para observar la dispersión de los apellidos. Y, en consecuencia, también da una cierta idea acerca de la dispersión genética reciente de sus portadores. El rigor de esta aproximación está muy lejos, desde luego, de la precisión que deben establecer los estudios genéticos. Pero no deja de ser orientativo. Falta que la iniciativa se extienda a una base de datos mundial. Por algo se empieza.

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Observaciones: 1) El buscador no reconoce los acentos.
2) Si empleas el navegador Firefox, los puntos de distribución en el mapa no
son exactos.

4.11.06

Endemismos culturales en las islas

Moai de la isla de Pascua
Eureka, equilicuá, voilà. Lo tengo. A veces las cosas encajan, y ésta es una de ellas. Tras leer los últimos artículos acerca de los diferentes ritmos evolutivos que se dan por aislamiento en las islas, he tenido la impresión de que todo cuadra.

Quienes siguen este blog habrán advertido mi enfoque. La historia humana es una prolongación de la natural. En la historia humana, el férreo control genético que rige la vida animal a través de las conductas instintivas, se sustituye por el más flexible control de los memes que influyen en las conductas culturales humanas. La historia humana no es un compartimento estanco, separada del resto de la historia natural, sino que sigue un continuo. Sólo que en la historia cultural los genes son complementados por memes hasta tal grado que adquieren un rol principal. Los genes han delegado en los memes. Han construido cerebros grandes para almacenar y procesar ideas, y estas ideas entrarán en competencia y cooperación con el objeto de preservar los genes de una forma más eficaz y flexible que las viejas y anquilosadas conductas instintivas.

La competencia y, en algunos casos, cooperación entre genes en el marco de la evolución física, se reemplaza por la competencia y, en muchos casos, cooperación entre memes en el marco de la evolución cultural. En anteriores artículos he desglosado -y seguiré haciéndolo- las leyes de la evolución cultural, aún ambiguas e imprecisas, pero reales y verificables. Muchas de las reglas que sirven para la evolución biológica se cumplen también en la evolución de las sociedades.

Endemismos biológicos

Uno de los momentos clave en la gestación de la Teoría de la Evolución de Darwin fue su llegada a las islas Galápagos. Allí cuajó su conjunto hasta entonces un tanto inconexo de observaciones sobre la diversidad de la vida. Observó la variedad de especies en el mosaico de islas, en concreto en los numerosos tipos de pinzones. Y dedujo que las diferencias se debían a los variados medios de las islas, que favorecen, a través de la selección natural, adaptaciones concretas. Darwin pensó inicialmente que los pinzones eran simples variedades de la misma especie. La sorpresa llegó cuando, ya de vuelta de su viaje en Inglaterra, los ornitólogos que clasificaron los pinzones que trajo Darwin los asignaron a especies diferentes. Fue entonces cuando Darwin tuvo la certeza de que el origen de las especies se podía explicar a través de la adaptación y la selección natural.

¿Por qué en islas se produce esta diferenciación y no tanto en los continentes? Hoy, gracias al desarrollo de la Genética, lo sabemos con más precisión. Imaginemos una partida de cartas. Cuando una pequeña población se aísla, dispone de unas "cartas genéticas" diferentes de la población original. Su repertorio genético es menor. Con el tiempo, si el aislamiento persiste, las diferentes presiones adaptativas del nuevo medio darán lugar a un nueva combinación de cartas genéticas, que muchas veces se manifiesta en una variación física que a su vez puede materializarse, por divergencia, en la aparición de toda una nueva especie. En el transcurso de las generaciones, las diferentes mutaciones y las diferentes presiones selectivas de medios diversos tanto en las poblaciones continentales como en las aisladas harán que la brecha se ensanche.

De hecho, si queremos encontrar especies endémicas, vayamos a una isla. Australia, por ejemplo, alberga una fauna única debido a su prolongado aislamiento del resto de continentes. Sus caminos evolutivos han discurrido por lugares diferentes de los del resto del mundo. Su diversidad de marsupiales es más que extraordinaria, es única. Madagascar, con sus lemures. Las Galápagos, sus iguanas y sus tortugas. La isla de Flores, su elefante enano (que por cierto, otras variedades también habitaron Borneo y Sicilia), el dragón de Komodo o el discutido, de momento, Homo floresiensis. Otro ejemplo: las islas Baleares son también el escenario de especies características. Una de ellas es la desaparecida cabra enana Myotragus de Mallorca. Más: las islas Canarias tienen especies diferenciadas y únicas de lagartos, tanto más diferentes de la especie originaria cuanto más alejada se encuentra la isla del continente. Se ha especulado con la suposición de que si el Beagle hubiera recalado en las Canarias al inicio de su viaje -cosa que no hizo por haber una epidemia de cólera en las islas- tal vez Darwin habría percibido el origen de las especies mucho antes (entre el 30 y el 40 % de las especies terrestres canarias son endémicas, excluyendo protistas y moneras).

Endemismos culturales

Ahora veréis de dónde procede mi euforia. Pues bien, ¡la evolución cultural funciona con el mismo mecanismo! Aísla una sociedad el tiempo suficiente, y evolucionará culturalmente divergiendo de la sociedad raíz.

Si estoy en lo cierto, las tres reglas principales que los biólogos evolutivos han constatado en la evolución insular de las especies (-1.- el grado de diferenciación es directamente proporcional a la distancia de la población original, -2.- inversamente proporcional a la superficie de la isla y -3.- directamente proporcional al tiempo de aislamiento) deberían cumplirse para la evolución cultural. El porcentaje de endemismos biológicos debería dar una idea aproximada del porcentaje de endemismos culturales. En caso de discrepancia entre ambos criterios, algún acontecimiento histórico tendrá que explicar esa anomalía. He estado recopilando ejemplos para ver si tengo razón. Los iré desglosando en una nueva rama del blog: endemismos culturales. Empecemos.

Qué raros son en las islas. Daré unos pocos ejemplos de singularidades probablemente debidas a aislamiento insular, para no extenderme demasiado en un tema en el que espero profundizar en próximos artículos.Todos conocemos las peculiaridades culturales británicas: conducen por la izquierda o disponen de un
Taula de Torralbasistema métrico diferente, por citar sólo dos rasgos de los más evidentes. La isla de Pascua (Rapa Nui), por ejemplo, tiene una sorprendente y única manifestación escultórica de grandes dimensiones, los moais.

Otro aspecto de la cultura humana donde se aprecian muy bien los cambios culturales debidos al aislamiento es la lengua, como han evidenciado los estudios de Cavalli-Sforza, entre otros investigadores, que aprecian una correlación entre la dispersión genética y el árbol lingüístico humano. La concreción del aislamiento como origen de memes lingüísticos nuevos se da en el archipiélago de las Filipinas, donde hay unos 70 idiomas distintos. En las Canarias, los nativos de la Gomera idearon esa forma de comunicación de sonidos llamada silbo gomero, consistente en silbar para emitir vocablos a través de largas distancias.

Y un caso nítido de cómo el aislamiento fabrica diferencias se da en la arquitectura prehistórica insular mediterránea. De hecho, fueron estas construcciones las que me hicieron ver que en las islas se cumplía un modelo de diferenciación muy parecido al biológico. En las islas Baleares hay manifestaciones arquitectónicas únicas: los talayots, las navetas y las taulas (estas últimas exclusivas de Menorca)
Naveta des Tudons . En Cerdeña se dieron los nuragas. Son construcciones simples, pero originales. Tantas singularidades no pueden ser fruto de la casualidad. Mi ignorancia en otras culturas isleñas no me permite profundizar más de momento. Aún estoy en la fase de recopilar datos.

Sin embargo, a primera vista, se observa que las culturas de algunas islas no parecen haber divergido mucho. Los polinesios, los aborígenes australianos, los habitantes de las islas Andamán y Nicobar, Java, Borneo, Madagascar o Hawai, por citar algunos ejemplos, no aparentan tener unas diferencias culturales comparables a sus endemismos biológicos. Aunque hay diferencias, el grado de particularismos no parece extraordinario.

Esta aparente objeción puede explicarse por varios factores. Primero, la abundancia de recursos naturales de estas islas. Sabemos que la inteligencia instrumental (al menos ésta) nace de la crisis. Si hay comida abundante, cosa que suele darse en territorios con gran perímetro costero, que dispone de marisco y pescado, la innovación aquí no es tan necesaria. Además, numerosas islas están en latitudes tropicales, y esto implica un clima benigno para la vida recolectora. Y otro factor es que si las islas fueron pobladas por navegantes expertos, cosa muy probable, el efecto isla se pierde por el hecho de que la navegación implica comunicación, y por tanto, posible dilución de las especificidades.

Por otro lado, un factor de método como la dificultad de cuantificar las diferencias culturales hace que sea subjetiva la valoración de qué cultura o idea es peculiar, y en qué grado. Pero estoy seguro de que un estudio antropológico en profundidad detectaría un cierto gradualismo de costumbres entre la pléyade de archipiélagos que hay entre la costa asiática y Oceanía, donde creo que se concentran la gran mayoría de islas del mundo. Un gradualismo similar al que se observa en las familias lingüísticas. Y un gradualismo parecido al que acabaremos detectando cuando afinemos en la caracterización genética de esas poblaciones. Sin despreciar las especificidades históricas que en cada campo (cultura, lengua, genética) hayan podido alterar el denominador común de fondo.

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Foto 1.- Moais de la isla de Pascua.
Foto 2.- Taula de Torralba d'en Salord (Menorca).
Foto 3.- Naveta des Tudons (Menorca).

15.2.04

Fronteras: cicatrices de la historia


Desde que el primer primate con un código genético propiamente humano apareció en Africa, ha habido un mecanismo claro de expansión de ese material genético original:
el crecimiento de los niveles de integración. Es decir, las primeras familias conviven y cooperan, se unen en agrupaciones familiares conforme van aumentando su número y la coordinación se va imponiendo frente a los impulsos individuales.

Esas agrupaciones familiares se unen para formar tribus, conglomerados de familias. Cada tribu, en una fase posterior, crearía lazos con tribus vecinas, dentro de lo que se podrían considerar etnias. Por fin, estas etnias, ya en tiempos protohistóricos, darían lugar a los Estados primigenios. Sería en esta fase cuando se definirían fronteras claras. Conforme el proceso de expansión se fuera desarrollando, las fronteras irían aumentando su importancia a la hora de restringir los territorios.

Hoy, en un mundo tendente a la globalización, las fronteras son cicatrices, testigos de desencuentros en ese proceso expansivo de la población. El único sentido que se les puede encontrar es el englobar políticamente un territorio para asegurar una unidad de actuación política. En todo caso, esas heridas van cicatrizando paulatinamente, diluyéndose en el océano de la civilización occidental y del libre mercado.