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14.8.05

Leonardo da Vinci o la avalancha de ideas: el cocinero (V y último)


Recapitulación: Leonardo por fin consigue llevar a la práctica sus revolucionarias ideas culinarias. Ha ideado una gran variedad de aparatos mecánicos que supuestamente facilitarán las pesadas tareas de la cocina.

"(Leonardo) Sabe que Ludovico no se va a contentar con unas cuantas bonitas zanahorias, y que tiene que utilizar alimentos milaneses tradicionales;
Dibujo de frutos y otros aparatos. Pluma y tinta sobre papel (1487-89)  235 x 176 mm.Institut de France, Parisasí que se pone a diseñar grandes pasteles y a probar innumerables salsas, convoca a los mejores fabricantes de salchichas, contrata a los mejores trinchadores y, finalmente, llega el día en que proclama que sus nuevas cocinas están listas para preparar comidas.

Como quiere ser fiel a sí mismo y a sus ideas culinarias, ha solicitado que a las once horas, al comienzo de la comida, se sirva a cada comensal una gran remolacha tallada, a imitación de la cara fácilmente reconocible de Ludovico, sobre dos hojas de lechuga. Ha tenido que hacer frente a un intento de sublevación en las cocinas, pues a los cocineros no les parece que entre sus obligaciones se encuentre la de tallar las verduras que preparan."
Y Leonardo tuvo que buscar artistas y escultores de Milán para reemplazar a los cocineros en esta tarea de esculpir zanahorias.

En los prolegómenos del banquete, algunos cocineros piden armaduras para protegerse de los peligrosos engendros mecánicos repartidos por la cocina. Los nervios previos al estreno se ven magnificados al dispararse sin razón aparente el sistema de lluvia artificial que Leonardo había diseñado para evitar los incendios.
Entretanto, los cortesanos e invitados de Ludovico se van aposentando en la mesa del Gran Comedor del Castello, ahora no tan grande debido a que parte de él había sido fagocitado por la -ahora sí- inmensa nueva cocina.
"Tras una hora de espera, mientras escuchan una serie de extraños gritos, explosiones, chirridos y estruendos de máquinas que llegan de las cocinas, Ludovico va a investigar con algunos compañeros qué ocurre.
En el informe que remite mensualmente a la Signora de Florencia, Sabba da Castiglione di Pietro Alemanni, el embajador florentino en la corte de los Sforza, y que es uno de los que acompañan a Ludovico, describe la escena con la que se encontraron:

La cocina del maestro Leonardo es un gran caos. El señor Ludovico me ha dicho que el esfuerzo de los últimos meses se había hecho con la intención de economizar esfuerzos humanos; pero ahora, en lugar de los veinte cocineros antes empleados en las cocinas, las personas que se apiñan en este lugar llegan casi al centenar, y ninguno de los que yo pude ver estaba cocinando, sino que todos estaban atareados con los grandes dispositivos que ocupaban todo el suelo y los muros, ninguno de los cuales parecía comportarse de manera útil o para la tarea que fue creado.
Diseño de motor hidraúlico perpetuo
En un extremo del recinto una gran noria, empujada por una furiosa cascada, vomitaba y rociaba con sus aguas a todos los que pasaban por debajo, y había transformado el suelo en un lago. Fuelles gigantescos, cada uno de tres metros y medio de largo, colgaban de los techos, siseando y rugiendo con el propósito de limpiar los humos de los fuegos, pero todo lo que lograban era avivar las llamas, en perjuicio de aquellos que debían estar cerca del fuego; tan peligrosas eran las errantes llamas que una multitud de hombres armados de cubos se afanaban en tratar de dominarlas, aun cuando otras aguas brotaban en chorros de cada rincón de los techos.

Y en este catastrófico lugar se paseaban por todas partes caballos y bueyes, algunos dando vueltas y más vueltas, y otros arrastrando los ingenios para limpiar los suelos del maestro Leonardo; realizando sus tareas con denuedo, pero también seguidos de otro gran ejército de hombres para limpiar las suciedades de los caballos.

En otro lugar vi la gran picadora de vacas estropeada, con media vaca todavía hincada y asomando por fuera de ella, y hombres con palancas intentando sacarla de allí. Y aún en otro lugar el ingenio continuo de troncos y leña del maestro Leonardo arrojando suministro dentro de la habitación y que no podía ser detenido; de manera que en lugar de los dos hombres que llevaban los troncos al fuego como antes se acostumbraba, ahora había que emplear a diez para sacarlos.

Los gritos que habíamos oído vimos ahora que los proferían pobres desdichados que estaban abrasándose o ahogándose o asfixiándose; y las explosiones, de la pólvora que el maestro se empeñó en utilizar para prender sus fuegos sin llama; y, como si ese estruendo no resultara suficiente, aún se combinaba con la música de sus tambores que redoblaban , aunque los que tocaban los órganos de boca creo que se habían ahogado.
Como antes he descrito, la cocina del maestro Leonardo era un gran caos, y no creo que esto complaciera al señor Ludovico.


Y cuando finalmente Ludovico y su grupo, incluído el embajador florentino, abandonaron este caos, un Leonardo muy contrito sale a su encuentro en el Gran Comedor, ofreciéndoles un cuenco de remolachas talladas y sus disculpas. Ludovico, consciente del genio de Leonardo, y en un intento de apartarlo por todos los medios de esta parte del palacio en previsión de nuevos accesos de genialidad, le felicita por la clarividencia de su proyecto y le sugiere que vaya de inmediato a descansar al campo (...)"
Ante semejante catástrofe, Ludovico decide retirar a Leonardo de las cocinas del palacio y dedicarle otros menesteres menos conflictivos, como pintar cuadros o esculpir. Divertido, ¿no? Pues ahora viene lo bueno.



Si habéis llegado hasta aquí, ahora viene la sorpresa final prometida. Todo lo expuesto en estos cinco artículos dedicados a las aficiones culinarias de Leonardo está extraído del libro "Notas de cocina de Leonardo da Vinci", editado por Ediciones Temas de Hoy (1999) .Cuando leí este apasionante libro, mordí el anzuelo. Los autores aseguraban que el contenido estaba extraído de un supuesto 'Codex Romanoff' hallado recientemente, atribuído a Leonardo.
Pues bien, todo lo que en esa obra se detalla es pura invención. Los autores, jugando con la profusión de bocetos de Leonardo, han desplegado su imaginación pretendiendo dar carácter culinario a lo que suelen ser artefactos con otras finalidades. Y han inventado una historia paralela apoyada en algunos datos históricos verídicos. Felicitaciones al derroche de fantasía de los autores.
Los dibujos que se adjuntan son verdaderos, pero la interpretación que se da en la obra no es la real.
Si tu también has creído lo que en estas líneas se relata, espero que hayas disfrutado lo que yo cuando leí la obra. Tienes una ventaja respecto a mí, y es que en el libro no se reconoce que todo es inventado. He tenido que ir atando cabos para descubrirlo, y poder confesároslo. Algunas de las historias que allí se narran son tan delirantes que las he omitido, a pesar de ser divertidísimas. Fueron precisamente estas historias surreales las que despertaron las sospechas de que estaba ante una novela, no ante una obra histórica.
Diseño de autómata en armadura. Leonardo diseñó y llevo a cabo -esta vez sí- una serie de mecanismos que permitían que las armaduras vacías levantaran los brazos en señal de saludo al paso de una autoridad
En cualquier caso, la historia me sirvió para profundizar en uno de los personajes más apasionantes, uno de los inventores más prolíficos, pero cuyos geniales diseños la mayoría de los casos no se convirtieron en reales. Como conclusión, decir que no basta con que una innovación sea válida (paracaídas, ala delta, helicóptero, bicicleta, coche, autómata, excavadora, traje de buzo, ametralladora, tanque, etc.), sino que tiene que caer en una sociedad capaz de comprenderla y asumirla. La sociedad contemporánea de Leonardo, aunque permitió que alguién como él pudiera desarrollar sus ideas -lo cual no es poco- no supo asimilar ni aplicar sus adelantos. Hay memes retrofuturos que caen en terreno baldío y permanecen en estado latente; y pueden fructificar muchos siglos después.
Queda mucho que hablar sobre este genio. De sus innovaciones históricas (ahora sí) trataré en posteriores artículos.

Imágenes:
1.- Dibujo de frutos y otros aparatos (1487-89) Pluma y tinta sobre papel, 235 x 176 mm. Leonardo da Vinci.
Institut de France, Paris.
2.- Diseño de motor hidraúlico perpetuo. Leonardo da Vinci
3.- Autómata en armadura: a la izquierda, el diseño del mecanismo ideado por Leonardo, que permite mover los brazos de una armadura vacía. El aparato se probó para una recepción oficial. Varias armaduras vacías levantaron los brazos en señal de saludo al paso del séquito. Puede considerarse el primer robot. A la derecha, la reconstrucción actual.

24.7.05

Leonardo da Vinci o la avalancha de ideas: el cocinero (IV)


Leonardo se pone manos a la obra. Empieza por lo más básico.


"Se pregunta si un tronco de una forma y longitud determinadas arderá mejor y dará más calor que otro cualquiera. Se pasa días estudiando los fuegos, quemando diferentes troncos, anotando el tiempo que tarda cada uno en quemarse y midiendo la cantidad de calor que desprende. Pero finalmente llega a la conclusión de que lo importante es la cantidad de troncos, tengan la forma que tengan, e inventa una cinta transportadora que los lleva, una vez cortados por una sierra circular dispuesta fuera de las cocinas, directamente junto a los fuegos; de esta manera, afirma, ya no es necesaria la presencia de una persona encargada de la leña en la cocina."

Parece que olvida a los hombres y caballos que manejan la sierra en el exterior.

"Diseña también un asador automático -que se reproduce en el primer post de esta serie- con la intención de quitar a un miembro del personal de la cocina la obligación de pasarse el día entero dando vueltas a un espetón sobre el fuego. Una hélice instalada en el interior de la chimenea, sobre el fuego, es impulsada por la corriente ascendente de aire caliente y está conectada a unos engranajes que hacen girar el espetón."

"El asado girará lento o rápido en función de que el fuego sea pequeño o fuerte", escribió Leonardo al pie del diseño de este asador (en el 'Codex Atlanticus', y también existe un modelo en funcionamiento que se exhibe en el Museo della Scienza e della Tecnica de Milán).(...)

Para su "provisión constante de agua hirviente", Leonardo idea un calentador de agua alimentado con carbón -una larga serie de tubos metálicos enroscados que había que rellenar continuamente y que se colocaban sobre las cenizas del fuego. No está completamente seguro de que éste fuera tan eficaz como la vieja mujer que normalmente mantenía los pucheros hirviendo sobre el fuego, pero expresa su convicción (a Mateo Bandelli, cronista de la corte de los Sforza) de que su diseño está más de acuerdo con la época ilustrada que le ha tocado vivir.

El "suelo que esté por siempre limpio" se consigue con dos bueyes enganchados a un cepillo giratorio de un metro y medio de diámetro y dos metros y medio de ancho, con una pala detrás para recoger lo reunido por el cepillo. Ocupa más espacio que el viejo de la escoba que estaba antes a cargo de esta tarea, pero resultaba sin duda más eficaz.

Leonardo tiene la intención de accionar "sus dispositivos para limpiar, picar, etc." en parte con una gran noria que quiere construir en un extremo de su cocina y en parte con la fuerza de los caballos. Su ingenio más descomunal, la picadora de vacas (...) parece precisar un pequeño ejército de hombres para ponerla en funcionamiento (y el mismo número de caballos) y, según parece, cuenta con toda una serie de accesorios muy parecidos a los de las máquinas mezcladoras de la actualidad para picar cerdos y otros animales pequeños.

Y entre los ingenios de Leonardo se encuentra también una máquina rebanadora de pan accionada por aire, que corta las rebanadas y luego las ensarta en largas cañas. Es dos veces más grande que el horno de pan ya existente en las viejas cocinas del Castello, y Leonardo advierte que la Armería contigua al edificio habrá de ser ocupada cuando comiencen las obras de reconstrucción. También comunica a Ludovico que para su programa de ampliación de las cocinas tendrá necesidad de casi la mitad del Gran Comedor del Castello, de los establos contiguos y de los seis aposentos que ocupa la madre de Ludovico, y que Leonardo quiere transformar en una combinación de almacén de verduras y matadero.

Para la música en sus cocinas Leonardo tiene la intención de utilizar los tambores mecánicos (ver imagen) con manivelas de mano que ya ha inventado y fabricado, acompañados de tres músicos que toquen un instrumento que está proyectando inventar y que él llama "órgano de boca".

Su "ingenio para apartar de la cocina los tufos y hedores" consiste simplemente en unos grandes fuelles fijados en los techos y accionados mediante un mecanismo ascendente de martillos conectados a una manivela movida por un caballo.(...)

Hay además otro accesorio revolucionario que idea para su cocina, al que no se ha referido en su primer memorándum: un ingenioso sistema de lluvia artificial dispuesto a empapar todo -si funciona con arreglo a lo previsto- en caso de incendio.

De modo que Leonardo inventa todos estos dispositivos para su nueva cocina; lo cual no quiere decir que todos ellos vayan a funcionar a la perfección, o tan siquiera funcionar. Leonardo siempre fue mucho más fuerte en la teoría que en la práctica."


El momento del estreno de la futurista cocina está próximo.

Shelagh & Jonathan Routh: "Notas de cocina de Leonardo da Vinci" (2001) Ed. Temas de Hoy.

12.7.05

Leonardo da Vinci o la avalancha de ideas: el cocinero (III)


Seguimos con las peripecias de Leonardo en la cocina (1). Si acabáis de llegar, os será de utilidad leeros los post anteriores para situaros.

Leonardo consigue ocuparse de otros asuntos más dignos de su inteligencia que entretener a los comensales de Ludovico. Una vez que se entera de que va a prepararse un banquete, Leonardo aprovecha para expresar sus inquietudes culinarias a su mecenas Ludovico, y le propone un menú minimalista y revolucionario, compuesto básicamente de vegetales y delicadezas de la época, en pequeñas dosis y con una primorosa preparación.

El incrédulo Ludovico "le hace saber a Leonardo que ésa no es en absoluto la comida que él tiene en mente. Le explica con tacto que no es la clase de banquete que los Sforza acostumbran a ofrecer a sus invitados, ni tampoco la clase de banquete que los invitados de los Sforza estarían dispuestos a probar, tras haber recorrido cientos de millas, al final de su penoso viaje.
Pero, al menos, ahora Ludovico estaba al corriente del interés de Leonardo por la comida, por excéntrico que le pareciera, y poco tiempo después le pide que realice un nuevo proyecto para las cocinas del Castello, el gran Palacio Sforza en el centro de Milán.
Desde ese momento, y durante el siguiente año y medio, Ludovico y los cientos de personas que componen su corte y que viven en el Palacio no alcanzan a comprender lo que se les ha venido encima.
Inmediatamente, Leonardo elabora una lista de lo que -según él- son las necesidades principales de una cocina:

En primer lugar, es necesaria una fuente de fuego constante. Además, una provisión constante de agua hirviente. Después un suelo que esté siempre limpio. También aparatos para limpiar, moler, rebanar, pelar y cortar. Además, un ingenio para apartar de la cocina los tufos y hedores y ennoblecerla así con un ambiente dulce y fragante. Y también música, pues los hombres trabajan mejor y más alegremente allí donde hay música."

Y Leonardo, presto e ilusionado, se dispone a idear los engendros mecánicos que harán posible sus sueños culinarios.

(continuará)

(1) Shelagh & Jonathan Routh: "Notas de cocina de Leonardo da Vinci" (2001) Ed. Temas de Hoy.

9.7.05

Leonardo da Vinci o la avalancha de ideas: el cocinero (II)


Seguimos con la vertiente culinaria de Leonardo, tal como se refleja en el libro "
Notas de cocina de Leonardo da Vinci"(1). Ya sabéis, mantened lubrificado el sentido del humor.

Tras la vuelta al taller de Verrocchio, Leonardo persiste en imaginar formas de preparar los alimentos de manera "práctica". Es ahora cuando empieza a idear artilugios para ahorrar esfuerzos en la cocina, y coincide con las primeras escrituras en sus cuadernos -de los que se cree que sólo se conserva una tercera parte- , muchos diseños de los cuales se han interpretado como máquinas de guerra, cuando en realidad estaban pensados para la cocina.

Pero los quehaceres cotidianos del taller de Verrocchio (encargos de retratos, retablos y otras obras artísticas) le mantienen ocupado y sin tiempo para materializar sus diseños de cocina.
A continuación relato los avatares de Leonardo tal y como se expresan en la obra, difíciles de resumir sin perder algún divertido matiz:

"Entonces, en el verano de 1478, a consecuencia de una riña entre bandas rivales, el fuego destruye la famosa taberna. Leonardo, abandonando el encargo más importante que había recibido hasta entonces -un retablo para la Capilla de San Bernardo del Palazzo Vechio-" abre una taberna improvisada."

La taberna fracasa. La fina sociedad florentina no se adapta a los platos experimentales de Leonardo, por muy bien pensados y presentados que estén.

"Los tres años siguientes no son buenos para Leonardo. Ninguna taberna quiere tomarlo como cocinero o darle algún tipo de trabajo a causa del calamitoso efecto que tienen sus excéntricas recetas sobre todos los clientes. No parece dispuesto a volver a su retablo o a proseguir cualquier otro de sus encargos de pinturas. Simplemente se sienta por las calles de Florencia a dibujar, tocar el laúd e inventar nudos.
Leonardo, que no ha recibido ningún pago ni reconocimiento por sus diseños y está poco dispuesto a volver a la monotonía de los retablos, se siente cada vez más incomprendido. Deprimido tras su segundo gran fracaso culinario, hace el equipaje y abandona Florencia. Cuando Lorenzo de Médici se entera de que Leonardo está decidido a marcharse, -en parte para disculparse por haberse comido sus modelos de mazapán- le da una carta de presentación para Ludovico Sforza "El Moro", gobernador de Milán. Pero cuando Leonardo la abre, no encuentra ninguna alusión a sus aptitudes como pintor o cocinero; Lorenzo lo recomienda únicamente en calidad de consumado tañedor de laúd.

En 1482 , Leonardo viaja a Milán (...), llevando otra carta de presentación para Ludovico El Moro, pero esta vez escrita por él mismo:

No tengo par en la fabricación de puentes, fortificaciones, catapultas y otros muchos dispositivos secretos que no me atrevo a confiar en este papel. Mis pinturas y esculturas pueden compararse ventajosamente a las de cualquier otro artista. Soy maestro en contar acertijos y atar nudos. Y hago pasteles que no tienen igual."

Ludovico concede audiencia a Leonardo, y le impresionó tanto que Leonardo abandona la sala como su consejero de fortificaciones y maestro de festejos y banquetes de la corte de los Sforza.
"Al fin le parece que es alguien, no un simple artista y escritor de poca monta. Tiene sus propios servidores, su propio taller, y a su alrededor se mueve la gran corte de Milán (...). Con una carta ha cambiado toda su vida.
Y, sin embargo, al principio Ludovico sólo emplea a Leonardo para entretener las sobremesas, tocando el laúd, cantando, proponiendo acertijos, enigmas y bromas, o enseñando nudos a la corte. Parece no tener ningún interés en los diseños que Leonardo le presenta; y cuando éste, dándose cuentas del gusto de su patrón por los placeres sensuales de la vida, recurre a construir modelos de sus proyectos con azúcar y gelatinas temblorosas, corren la misma suerte que las que realizó en mazapán para Lorenzo de Médici (se los zamparon). Nunca sabremos cuántos de los diseños de Leonardo no vieron nunca la luz por culpa de este destino."
Aviso de que hay sorpresa final.

(continuará)

(1) Shelagh & Jonathan Routh: "Notas de cocina de Leonardo da Vinci" (2001) Ed. Temas de Hoy.

5.7.05

Leonardo da Vinci o la avalancha de ideas: el cocinero (I)


Como dije, había que hablar de Leonardo da Vinci. Es como si el carácter innovador- el motor de la evolución cultural, equivalente a las mutaciones genéticas en las especies- se hubiera desbordado en la mente de este hombre.

Muchos diseños de Leonardo florecieron muchos siglos después, pero otros quedaron en el olvido. Por razones obvias, como ahora veréis. Afilad el sentido del humor:

Si hay algún personaje en la historia que se ha distinguido por crear muchísimos memes, ese es Leonardo da Vinci (1452-1519). Su prolífica producción de diseños lo destacan como uno de los mayores innovadores de la Historia, a pesar de su procastrinación crónica, es decir, la costumbre de empezarlo todo y no acabar casi nada. Vivió en la época adecuada, el Renacimiento, un hervidero de ideas en el que se retomó el racionalismo griego clásico y se mezcló con el espíritu práctico de la Roma antigua.
Todo ello actualizado con los conocimientos adquiridos por la humanidad desde la antiguedad grecolatina, a pesar de los siglos de esterilidad medieval.

Dicen que cuando estaba de buen humor solía preguntar insolente y resuelto: "Decidme algo que no se haya hecho nunca". Y que sus últimas palabras fueron de queja hacia Dios y los hombres por "dejar tanto sin hacer".

Me sentí atraído por este personaje a través un libro de Stephen Jay Gould titulado "
La montaña de almejas de Leonardo". Ahí se detalla el acierto que tuvo Leonardo en interpretar correctamente el origen de las conchas fósiles aparecidas en montañas, en una época en que estos extraños objetos solían considerarse como arrastrados allí por las aguas del Diluvio Universal bíblico. Leonardo descarta la hipótesis de una única y universal inundación, puesto que "el agua del diluvio no tendría espacio cuando la inundación retrocediera" (esta "visionaria" observación pide a gritos un futuro artículo).

No hablaré de las múltiples facetas de este pensador que ejerció de geólogo, paleontólogo, pintor, escultor, músico, diseñador, inventor, ingeniero, escritor, filósofo, arquitecto, urbanista, geómetra, botánico, etc. -ya suficientemente detalladas-, antes de que muchas de estas disciplinas se hubieran siquiera bautizado.
Algunos de sus diseños fueron precursores en muchos siglos al invento definitivo, como la bicicleta, el avión, el helicóptero, el paracaídas, el traje de buzo, la ametralladora, el tanque, el ascensor, etc. etc.

Hace un tiempo cayó en mis manos un curioso libro titulado "Notas de cocina de Leonardo da Vinci"
(1). En esta obra se relata la vertiente culinaria de Leonardo, describiendo los ingeniosos artefactos que ideó para la cocina. Todo lo que describo a partir de ahora aparece en este libro.

Para empezar, se cita que él fue el que impuso la servilleta en la mesa (hasta entonces, la gente se limpiaba con su parte del mantel, lo que daba a la mesa un aspecto de suciedad general tras cada comida). Hizo decenas de estudios acerca de cómo plegar las servilletas, algunas de tan delicada forma como pájaros, flores o palacios.

Otro diseño curioso consiste en un asador automático, de forma que se aprovechaba la corriente de aire ascendente de la chimenea para hacer girar unas aspas, que a su vez harían girar la carne (imagen superior). Desconozco si se llegó a emplear.

En la obra se cuenta que en la primavera de 1473 Leonardo abandona el taller de Verrocchio (maestro escultor-pintor-herrero-matemático) donde Botticelli -el posteriormente famoso pintor renacentista- está también de aprendiz. En el taller estuvo tres años, durante los que el en esos momentos gordito Leonardo digiere con diligencia las enseñanzas del maestro (aunque no sin ponerlas en cuestión), y se atiborra de los dulces que le envía su padrastro, pastelero de profesión. Verrocchio le castiga por "crapulando" (tragón) a pintar el ángel del panel de la izquierda para el
Bautismo de Cristo, que ahora se encuentra en el palacio de los Uffizi en Florencia, dominado totalmente por el ángel de Leonardo. !El castigo se vuelve en contra del castigador! A partir de pintar este ángel, nunca más los aprendices del taller se burlarán del gordito Leonardo.

Debido a la baja renta que percibe de Verrocchio, Leonardo tenía que complementar su sueldo con trabajos fuera del taller. Y se pone a trabajar por las noches sirviendo comidas en la famosa taberna de Los Tres Caracoles, al lado del puente Vechio de Florencia.

"Y entonces, en la primavera de 1473, tras la misteriosa muerte por envenenamiento de todos los cocineros de Los Tres Caracoles, Leonardo es puesto al cargo de las cocinas de la taberna. Verrocchio (...) se enoja mucho por su súbita partida. Leonardo ya hace meses que siente aversión y disgusto por la polenta (la polenta era el plato más comido en Europa. Se hace con trigo molido secado al sol y mezclado con agua. Se le pueden añadir todo tipo de condimentos), que, servida con trozos de carne irreconocibles, es la comida más habitual de la taberna.
Como jefe de cocineros, emprende la tarea de "civilizar" el plato principal de Los Tres Caracoles.

Sin embargo, es tal el alboroto de la clientela de la taberna cuando Leonardo idea y sirve lo que hoy llamaríamos "nouvelle cuisine" -diminutas porciones de manjares exquisitos (...) todo ello primorosamente dispuesto- en sustitución de aquello a lo que estaban habituados -fuentes llenas a rebosar de forma indiscriminada con media docena de carnes diferentes sobre la odiada polenta-, que Leonardo tiene que huir para salvar la vida".
(1)
Leonardo tiene que volver al amparo del taller de Verrocchio, pero ya nunca deja de idear artilugios para "mejorar" las prestaciones de las cocinas renacentistas.

Los ajos, por ejemplo, eran picados en el Palacio de los Sforza de Milán dándoselos al hombre del martillo que vivía en las almenas del castillo. A Leonardo este método le parecía un desperdicio tanto de fuerzas como de ajo, e ideó el pequeño y práctico instrumento de la derecha:
con un simple apretón de manos, el ajo quedaba machacado. Y también podía usarse para el perejil u otros elementos. Este diseño tuvo tal exito que hoy aún se emplea en las cocinas italianas sin apenas modificaciones, y se conoce como "el Leonardo".

Pero el talento de Leonardo no siempre fue igual de comprendido. Cuando envió a Lorenzo de Médici (el gobernante de Florencia) algunas maquetas hechas en pasta y mazapán de sus aparatos, éste no comprendió el significado de esos extravagantes objetos y !Los dió a comer a sus invitados en una cena!.

!Fantástico!¿Verdad? Pues esperad, que hay mucho más...

(continuará)

(1) Shelagh & Jonathan Routh: "Notas de cocina de Leonardo da Vinci" (2001) Ed. Temas de Hoy.