13.2.07

La eternidad a veces se acaba



No falta mucho. Tal vez unos cuantos siglos. O unos milenios. Quizá mañana. Al final, la roca caerá. Testigo de estratos acumulados hace centenares de miles de años, la erosión está "a punto" de derribar esta curiosa formación, ubicada en Garden of Gods (Colorado Springs, Colorado). Un precioso ejemplo de roca balanceante.




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Imagen: Flickr (vía Digg).

5 Memes sueltos:

Facundo dijo...

En Argentina, mas específicamente en Tandil, provincia de Buenos Aires hubo una roca de este estilo que pesaba alrededor de 300 toneladas. Cayó en febrero de 1912. Te paso una pagina con información sobre "la piedra movediza de Tandil" que seguramente te va a interesar.

http://www.lapiedramovediza.com.ar/

Saludos.

Memecio dijo...

Gracias, Facundo. Impresionante la "piedrecita" de Tandil.
Bien mirado, puede que la de Colorado no tarde mucho en caer. Cuanto más inverosímil es su equilibrio, más probable es que caiga pronto.

Txema M dijo...

De pronto se me ocurre que las posibilidades de que la erosión eólica forme rocas balanceantes probablemente es mínima. Claro que, tiempo al tiempo y todo un planeta para ensayar, al final salen.

Lo digo por todos aquellos que no creen que el tiempo sea capaz de originar cualquier formación improbable.

Memecio dijo...

Tienes razón, Txema. Juntemos fuerzas erosivas,diversidad de formaciones geológicas y suficiente tiempo y se obrarán maravillas singulares.

Txema M dijo...

Maravillas singulares no sólo en geología, también en bioquímica. Pensaba en el origen de la vida como una de las formaciones que el creacionismo habitualmente clasifica como improbables. Ya me gustaría saber el cálculo de posibilidades que tiene una roca cualquiera para llegar a ser una más de la limitada serie de rocas balanceantes. De saberlo, podríamos comparar dicha posibilidad matemática con las que suelen poner como ejemplo quienes se oponen al surgimiento de la vida como resultado de procesos fisico-químicos.

Quienes con argumentos más o menos científicos se empeñan en meter la intervención de Dios como elemento indispensable para explicar el origen de la vida casi siempre suelen menospreciar el poder del tiempo para provocar cambios de todo tipo, incluídos los improbables, como podría ser una roca inestable, balanceante.