8.7.08

Furia tribal

La primera pelota conocida es egipcia, esa isla de innovación en medio del desierto prehistórico, y se jugaba con la mano. Y el más antiguo campo recuperado de jugar a pelota es azteca. Los chinos, en el siglo IV a.C. también se dedicaron a esto de hacer rodar una bola. Con lo que probablemente la pelota se inventó varias veces y de forma independiente a lo largo de la evolución cultural.

Pero lo de hoy con el fútbol es sorprendente. Once individuos vestidos con colores llamativos tienen que atacar al enemigo, burlando sus defensas. Una especie de brujo, mezcla de líder espiritual y estratega militar, domina el cotarro desde el banquillo. Cada barrio, ciudad, región o país tiene su equipo, con el cual se sienten identificados muchos ciudadanos.
El juego es un combate territorial entre dos contendientes. En medio, hay un supuesto juez, encargado de hacer que se respeten las reglas. Paradójicamente, es el personaje más odiado y vilipendiado del terreno. Cada dos por tres el juego queda interrumpido por patadas, zancadillas y actuaciones no reglamentarias. En el fragor del combate, muy frecuentemente se traspasa la sutil barrera del rito, evidenciando el verdadero origen de la contienda, y se lían a insultos, escupitajos, bofetadas, patadas, cabezazos, mordiscos, o lo que más a mano se tenga con tal de agredir al contrario.





Cuanto más importante se considera un partido, más probable es que acaben a bofetada limpia.
Al ganar un equipo, se desata la alegría. Como cuando se gana una batalla. Significa que la sociedad de la que parten los contendientes se encumbra en la particular selección física de darle patadas a una bola para meterla donde los adversarios no quieren que se meta.
Los jugadores no sólo son portadores de la herencia genética de la sociedad representada. Además, se supone que llevan incrustados en sus colores los valores de cada cultura. El componente genético se ha difuminado con el tiempo, y ahora, con la globalización, prima más lo de los valores. Una sociedad potente, con una economía boyante, será representada por un equipo capaz de captar a los mejores jugadores, integrándolos en su cultura.

Los animales solitarios territoriales suelen proteger su parcela de territorio ante la invasión de competidores. Es relevante que, ante una pugna entre el llamémosle dueño del territorio y el foráneo, tiene muchas más probabilidades de ganar el animal local. Del mismo modo que el equipo visitante suele perder frente al local, cuando los campos, la profesionalidad y las características físicas son las mismas, sea uno visitante o local.

En resumen, el fútbol, el deporte con más seguidores del mundo, contiene una combinación de rasgos culturales que enciende los ánimos de las actuales tribus humanas hasta un punto tan irracional que permite que los mejores jugadores tengan a su disposición más recursos económicos que los mejores científicos, quienes realmente sí pueden aportar mejoras globales a la humanidad. Seguimos en la tribu. Grande, pero tribu.


28.6.08

Hibridación cultural

La hibridación entre culturas produce curiosos resultados. Aquí tenemos a integrantes de la tribu Tjos (Papúa-Nueva Guinea) luciendo "extraños adminículos" en su nariz.
Desde que le cogimos el gusto a esto de acicalarnos con objetos raros, no paramos.



Lo que resulta chocante a los ojos de un occidental "civilizado" es que los Tjos, y en general las tribus con contactos esporádicos con el mundo globalizado, emplean estos objetos como ornamentos, en vez de usarlos para lo que se concibieron. Son la versión moderna de aquellos abalorios y chatarras con los que los exploradores camelaban a los nativos, explotando el hambre de objetos llamativos que favorecieran su posición cara a la selección sexual a la manera humana.



¿Por qué no se suben de inmediato al carro del mundo globalizado? Porque el conjunto de ideas del mundo occidental, especialmente las que forman parte del corpus de conocimientos científico-técnicos, es complejo y de difícil asimilación. Ha hecho falta mucho intercambio de ideas, y mucha selección cultural, para que se desarrollaran esos campos del saber. Los nativos dirán: ¿Para qué tenemos que subirnos a un carro que no es el nuestro? Y desde su punto de vista tendrán razón. Pero sus memes se diluirán como lágrimas en la lluvia.
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Fotografías: Eric Lafforgue, colección Papúa.


14.6.08

¿Dispersión homínida costera?

Mapa-mundi nocturno
Esto es un mapa nocturno del mundo, excelente imagen para hacerse una idea de la distribución de la población actual. Al menos, la que dispone de electricidad para iluminar sus noches.

La gran concentración de población que se observa en América del Norte y Europa es consecuencia del desarrollo del llamado mundo occidental, donde la industrialización se propagó intensamente. En el resto del mundo, en general, el reparto de la población tiene un claro componente costero. La gente se concentra mayoritariamente no en el centro, sino en la periferia, junto al mar. Véase África, Asia, América del Sur y Australia. En el interior de estos continentes hay grandes espacios vacíos. La pregunta que se impone es: ¿La dispersión humana actual refleja la diáspora homínida desde Africa? ¿O sólo es una instantánea de las sociedades actuales?
Aunque hay algunos yacimientos costeros prehistóricos, no parece que predominen en número respecto a los estrictamente continentales. Sin embargo ¿Qué pasó? ¿Por qué se dejaron tantos espacios vacíos en el interior de los continentes? ¿Se abandonaron, o no se llegaron a ocupar? ¿Cambiamos la dispersión continental por la costera en un determinado momento? ¿O existe algún problema de registro arqueológico en las costas? ¿Su perímetro cambiante ha podido difuminar los rastros de ocupación? ¿O son las costas, la playa, el mar, el pescado, el marisco, y toda la riqueza asociada a la confluencia de los ecosistemas marinos y terrestres, nuevas preferencias que no tenían los homínidos prehistóricos?

2.6.08

Los grandes primates prefieren comida cocida


¿Son los grandes primates crudívoros por obligación?

Se acaba de dar a conocer un estudio que sugiere que no estamos solos en el gusto por los alimentos cocinados.
Bonobos, chimpancés, orangutanes y gorilas cautivos también los prefieren. Esa es la conclusión a la que han llegado el antropólogo de Harvard Richard Wrangham y Victoria Wobber, del Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology (Leizpig, Alemania).
El experimento consistió en dar a elegir comida cocida (carnes, batatas y zanahorias) o comida cruda a diferentes tipos de grandes primates. Y todos ellos escogieron mayoritariamente la cocinada.


Siempre me había preguntado el motivo de que cocinemos la comida, cuando cruda muchas veces también está buena. Hasta podía ser más nutritiva en algunos casos. Recuerdo que me llamó poderosamente la atención la afirmación de que cocinamos la comida para imitar la temperatura de la presa. Un atavismo de cuando éramos cazadores, según La hipótesis del cazador, de Robert Ardrey. Pero hay razones más prácticas. Al cocinar se eliminan posibles gérmenes patógenos. Argumento que no convence mucho a los partidarios de la comida cruda, o crudívoros, que aseguran que, al alterar los alimentos naturales, se crean toxinas. Una de sus justificaciones es que nuestros ancestros comían siempre crudo, hasta el "reciente" descubrimiento del fuego. El hecho es que no hay ninguna prueba firme de que una dieta crudívora tenga mejores efectos en general para la salud humana que una que incluya alimentos cocinados. A pesar del auge del sushi y del naturismo. Y que cocinar la comida es una conducta que se da en todas las sociedades humanas, de la que no se escapa ni la tribu más aislada.

Volviendo al estudio de Wrangham, encuentra importantes implicaciones en la preferencia de los grandes primates por la comida cocinada. Él mismo ha probado la dieta chimpancé, que se basa fundamentalmente en frutas fibrosas y amargas, y vio que era de difícil digestión. No hay que imaginar la comida chimpancé como dulces manzanas y bananas que la selva da generosamente todo el año. Preguntados por el asunto, los pigmeos del este del Congo que viven en territorios compartidos con los chimpancés dicen que no hay manera de tragarse lo que los chimpancés comen. Y la carne cruda necesita de un lento masticado para romper nervios, tendones y tejidos.

¿Desde cuándo cocinamos?

Obviamente, desde que empleamos el fuego. Lo más sencillo es que al principio se aprovecharan los fuegos naturales producidos por rayos, o de origen volcánico, para cocer. Antes de saber hacer fuego, habría que mantener el producido naturalmente. Después vendría la factura.

Hay posibles indicios de fuegos asociados a restos arqueológicos desde hace más de 1.500.000 años, en el yacimiento surafricano de Swartkrans. También en Koobi-Fora (Kenia) en fechas parecidas. Desde entonces, van apareciendo yacimientos con restos de combustión esporádicamente. Recientemente se ha postulado el yacimiento israelí de Gesher Benot Ya'aqov , de 790.000 años, como el más antiguo en el que aparecen restos quemados con intencionalidad (aunque sigue sin haber estructuras de combustión), poniendo en cuestión, por tanto, los anteriores. En Zhoukoudien (Pekín, China) -Chukutién para los castizos-, hay también indicios de fuegos de hace 500.000 años aprox. Pero no hay consenso general de si esos antiguos fuegos fueron de origen natural o de factura humana.

La creación y control sistemático del fuego no están totalmente admitidos hasta hace unos 400.000 años. El yacimiento de Terra Amata (Niza, sur de Francia) donde aparecen una serie de hogares excavados en el suelo y rodeados por círculos de piedras, es de los que nadie duda. Así lo reconoce el propio Wrangham. A partir de entonces, el fuego ya es general. Aparece también en Torralba y Ambrona (que también se cuestiona como artificial), y en los sitios neandertales. Pero él -Wrangham, digo- está convencido que el control del fuego es muy anterior, y que tuvo que implicar profundos cambios en la conducta de los antiguos homínidos. Y esos cambios se aprecian en torno al millón seiscientos mil años, con la aparición de Homo erectus, según Wrangham. El uso del fuego para cocinar aportó nutrientes hasta entonces inaccesibles aún en la misma dieta, y aumentó la gama de alimentos comestibles, además de mejorar sabor y textura en muchos casos. Y posibilitó la reducción de la dentición, de la mandíbula, del sistema digestivo y, correlativamente, el aumento del cerebro.
Esta tesis del cambio de aparato digestivo por cerebro ya había sido anunciada por Leslie Aiello y Peter Wheeler, aunque para ellos la reducción del tracto digestivo tenía otro protagonista diferente: la generalización de la carne en sustitución de los vegetales de lenta digestión. También en Swarktrans hay indicios de ingesta de carne en forma de trazas de corte en huesos, hacia los 1.500.000 años, aunque no son las más antiguas. Las primeras marcas de corte admitidas corersponden al yacimiento de Bouri, con presencia de Australopithecus Garin hacia los 2 millones y medio de años. Sólo un poco posteriores a los primeros útiles líticos de Gona, entre 2,6 y 2,5 millones de años.
Wrangham atribuye ese cambio de dieta precisamente a la cocción posibilitada por el control del fuego. Y no sólo la carne sería la protagonista, sino sobre todo los abundantes tubérculos susceptibles de cocinarse. Sugerente hipótesis, aunque no tenga soporte arqueológico sólido actualmente.

En cualquier caso, lo que sugiere el estudio es que el control del fuego no precedió a la cocción, sino que fueron hechos simultáneos. Nuestros gustos, y los de los grandes primates, están preparados para eso.


Via Newscientist.
Más información:
Wikipedia en inglés.
Entrevista a Richard Wrangham en The Edge y en Scientific American.
Homorgasmus ha publicado un magnífico gráfico de los yacimientos con indicios de fuego.

25.5.08

Delicadeza digital chimpancé

Se ha dicho que sólo el ser humano es capaz de utilizar la mano y los dedos con puntillosa precisión. Operaciones del tipo de pasar un hilo por el ojo de una aguja, o la suave y comedida presión necesaria para manejar los instrumentos de un cirujano, son una exclusiva humana. Como si las terminaciones nerviosas de la mano humana, y las neuronas que la controlan en el cerebro, fueran un rasgo distintivo humano.

Realmente es difícil encontrar ejemplos en el mundo animal de delicadeza manual. Aquí hay uno que desmitifica esa exclusividad. Se trata de un chimpancé jugando al jenga, un juego que consiste en retirar piezas de una torre en precario equilibrio, procurando que no se desmorone. Si prescindimos del disfraz que le han puesto al pobre mono y de toda la escenografía antropocéntrica, podremos comprobar la precisión manual del chimpancé.




Chimpanzee Plays Jenga - Watch more funny videos here


Tras ver este vídeo, ya no puede defenderse que el control preciso de los dedos de la mano sea una característica que los humanos tengamos en exclusiva. Por consiguiente, hay que buscar más en el cerebro. No sólo en la parte dedicada a la mano. La inteligencia humana está más relacionada con la arquitectura cerebral en general, y en cómo las ideas se organizan en complejas redes neuronales, que en la posesión de una mano precisa.

27.4.08

Orangután pescando

orangután pescando con lanza
Se ha observado por primera vez un orangután tratando de pescar con una lanza.

El orangután golpeaba el agua con el palo para aturdir o ensartar a un pez que se movía, según los autores de la foto.
La instantánea se tomó en la isla de Kaja (Borneo), donde hay una reserva para
rehabilitar orangutanes.

También nos cuentan que el orangután había podido ver como los lugareños pescaban con lanzas, y que es posible que haya imitado su comportamiento, pues los orangutanes son notables en su capacidad de imitación. No consiguió pescar el pez, pero después pudo, también con el palo, improvisar y hacerse con peces que estaban atrapados en las redes de los pescadores.
En el libro (Thinkers of the Jungle, de Gerd Schuster, Willie Smits y Jay Ullal) en el que su publica la foto, también aparece la primera imagen de un orangután nadando. Cada vez más descaradamente cercanos.

19.4.08

Carne de cañón


Los monos de Gibraltar son una atracción turística importante para la pequeña colonia británica. Ahora, visto que su número está creciendo y parece que crean más problemas a los turistas, se va a sacrificar a 25 individuos. De hecho, ya se ha matado a dos, mediante inyecciones letales.

Esta población de monos sólo consta de unos 200 individuos, y son, desde hace mucho, los monos en libertad establecidos más al norte. Los único monos europeos libres (si consideramos libertad a estar recluidos al Peñón y entre apabullantes manadas humanas). Las autoridades locales se ocupan de su manutención, que complementan con vegetación salvaje. A cada uno que nace se le da un nombre.

Origen.-
La llegada de los primeros monos gibraltareños a Europa desde África no está muy clara. Lo que es seguro es que ya estaban en el Peñón antes de que fuera ocupado por los británicos. Hay dos teorías sobre su origen:
1.- Fueron traídos por los moros cuando ocuparon la Península Ibérica (entre 711 y 1492).
2.- Llegaron a Gibraltar de forma natural, cruzando el estrecho.

La primera parece más probable aunque, si fuera la segunda, tendríamos un argumento más para defender que también los antiguos
Homo cruzaron el Estrecho, y por eso no hay hallazgos más antiguos que Atapuerca en toda Europa.
En cualquier caso, históricamente ha habido aportes de nuevos individuos para mantener la población, que en algunos momentos había llegado a números que amenazaban su supervivencia.

Los monos de Gibraltar pertenecen a la especie Macaca sylvanus, o macacos de Berbería, una especie que habita en en los montes Atlas norteafricanos, repartidos entre Argel y Marruecos. Se considera que hay como mucho unos 2.000 individuos, cantidad que la cataloga como especie vulnerable a la extinción.
Los estudios genéticos indican que las poblaciones argelinas y marroquíes tienen haplotipos diferentes y que los macacos de Gibraltar tienen ambos haplotipos, revelando que los aportes han venido de ambos focos. Eso explica la variabilidad genética observada en los monos de Gibraltar, a pesar de ser una población muy pequeña aislada durante mucho tiempo.
Aquí los podéis ver en acción, con los problemas que dicen que causan:





Los monos de Gibraltar viven en grupos de 10 a 30 individuos con estructura matriarcal, en los que una hembra adulta es la líder. Los padres ayudan en el cuidado de la camada, a diferencia de otros macacos. Ahora,
Homo sapiens gibraltareños han decidido asesinar a 25 Macaca sylvanus locales. Ignoro por qué no han contemplado la posibilidad de trasladarlos a zoos, o mejor, devolverlos a las zonas originarias. Cualquier
solución es mejor.

14.4.08

Fósiles-Guía naturales y culturales


Si te tropiezas un trilobite, ya sabes que el estrato del que ha salido es Paleozoico, entre 542 y 299 millones de años. Los trilobites se extienden durante todo este periodo y, como su distribución geográfica fue muy amplia, han sido una herramienta muy útil para datar de forma relativa un estrato. Si, por el contrario, lo que te encuentras es un amonite, el nivel del que procede data de entre 459 y 65 millones de años.
Estos son dos ejemplos de lo que se llama fósil-guía, o fósil director (en inglés
index fossil). Los trilobites, los ammonites o los graptolitos silúricos son de los más conocidos. Pero hay muchos.
¿Qué es lo que diferencia los fósiles-guía de los otros? En realidad, sólo es una cuestión de frecuencia y de mayor conocimiento. Los fósiles-guía más usados suelen tener una amplia distribución geográfica, los conocemos muy bien y tenemos su extensión cronológica bien delimitada. Cuanta más corta sea su existencia, más concreta será la fecha relativa que proporcionen. Pero cualquier fósil puede servirnos de fósil-guía en mayor o menor grado. De hecho, conforme vamos completando el mapa estratigráfico, se van añadiendo más fósiles de referencia. Por ejemplo, los roedores del Terciario y del Cuaternario, gracias a su rápida tasa de cambio y a su abundante presencia, se han convertido en excelentes marcadores cronológicos en las últimas décadas. Fue un roedor cuaternario, Mimomys savini, el que en su día dio la clave de la gran antigüedad del nivel TD6 de Atapuerca, situándolo por debajo de los 500.000 años, datación confirmada más tarde.

En el actual estado de conocimientos, tenemos un contexto estratigráfico mundial cada vez más comp
leto en el que ubicar cronológicamente cada hallazgo. Incluso los organismos que a veces pomposamente se han llamado "fósiles vivientes" por parte de algunos medios de comunicación (que no por la comunidad científica), como cocodrilos, celacantos y demás, que parecen resistirse a la extinción, tienen su fecha de aparición, lo que nos marca el límite inferior de su duración temporal.

Fósiles-guía culturales

¿Tienen los arqueólogos un instrumento metodológico similar al que emplean los paleontólogos? Pues sí. Los arqueólogos también tienen sus hallazgos de referencia, sus fósiles-guía culturales.
Si nos encontramos un fragmento de cerámica cardial, tendremos mucha probabilidad de que la pieza proceda de una fase muy concreta del Neolítico, en la que se puso de moda en el sur de Europa imprimir la cerámica con diseños de una determinada concha de un berberecho llamado Cardium, y no con otra. Si encontramos un bifaz, probablemente el contexto original de la pieza será paleolítico. Y si nos tropezamos con una lata de Coca-cola, podemos estar seguros de que procede de la época en que los Estados Unidos de América dominaban la Tierra. Y así sucesivamente.
En el Paleolítico son tan importantes los útiles directores, que ayudan a caracterizar cada cultura por su simple presencia. En la mayoría de ocasiones, los útiles directores son más definitorios que cualquier aproximación estadística en base a la frecuencia del tipo de útiles líticos. Son los homólogos de los holotipos con que se sirven los biólogos para definir las especies. Por ejemplo, un bifaz típico, o Modo II, podría servir como holotipo del achelense. Lo que ocurre que, en evolución cultural, la flexibilidad es mucho mayor y, por tanto, la clasificación más difusa.

Cuanto más elaborado es un artefacto, más definitorio es. Y, normalmente, más moderno. Por ejemplo, si encontramos un simple canto tallado, podría ser una pieza del paleolítico inferior, pero también podría ser una pieza mucho más moderna, pues las piedras han sido profusamente empleadas como útiles mucho después del paleolítico. Mientras que si lo que nos encontramos es un hacha pulimentada, la probabilidad de que sea neolítica (fue en el Neolítico cuando se impusieron estos instrumentos), y de que acertemos en nuestra predicción, es mucho mayor. Y si encontramos la lata de Coca-Cola, la precisión se dispara al alza.

Este mismo hecho también se da en paleontología. Si encontramos una bacteria fósil, seguramente no sería un buen marcador temporal. Pero si lo que encontramos es un sofisticado mamífero, la ubicación temporal es mucho más precisa. Estamos ante fenómenos similares. Creo que se puede enunciar una ley general que sería:

Dado que la evolución biológica y la cultural siguen un mismo proceso de aumento de complejidad, en general, cuanto mayor sea el grado de complejidad, tanto genética como cultural, tanto de un fósil como de un artefacto, más reciente será, y mayor probabilidad de acertar en su localización temporal.

No se trata de una ley lineal o universal, porque puede haber excepciones en el corto plazo. En la evolución de las especies, tras episodios de extinciones masivas, hay una reducción de la complejidad momentánea, que posteriormente se ve subsanada, al menos en la Tierra y hasta ahora, por una radiación que ocupa los nichos ecológicos vacíos. Y en evolución cultural, después de grandes desastres, también. Pero con el tiempo generalmente se recuperan y se superan los niveles iniciales.

En resumen, algunos de los principales métodos que empleamos para estudiar la evolución biológica también sirven para la cultural. Lo que delata que estamos ante un mismo fenómeno, aunque se manifiesta de forma diferente. En la evolución biológica es la información genética la que se combina, mientras que en la evolución cultural son las ideas. Hay diferencias, por supuesto, y eso es lo que iremos dilucidando. Pero hay que ser conscientes de las enormes similitudes, porque ambas evoluciones consisten, básicamente, en reproducción y selección de información.


Imagen 1: Trilobite Walliserops trifurcatus , del Devónico de Marruecos, entre 385 y 359 millones de años.

Imagen 2: Canto tallado del nivel TD6 de Gran Dolina (Atapuerca, España), datado en unos 780.000 años.

Imagen 3: Bifaz lanceolado del nivel TG10 de Galería (Atapuerca, España), datado en 350.000 años.

6.4.08

Despiojémonos un poco


No suelo dedicarme a hacer apología de las virtudes del blog. Prefiero que hable el contenido. Pero de vez en cuando, como buen primate social, hay que despiojar al vecino. Ahora me han despiojado a mí, así que es mi turno. El prolífico blog Mundo Neandertal me ha concedido uno de sus cinco premios al Blog Excelente, y quiero agradecerlo.

Por mi parte, concedo mis premios a los siguientes blogs:

1.- El Paleofreak: blog de cuidado diseño y contenido en el que se comentan y analizan las últimas novedades en paleontología, con especial mención a los dinosaurios, aderezadas con un frikismo irreverente, sin restarle nada de rigor. Fue el blog que me impulsó a crear Memecio.

2.- Dalt s'arbre: blog en catalán sobre evolución en el que se coincide en las grandes similitudes entre evolución biológica y cultural, entre muchas aportaciones de calidad.

3.- Evolutionibus: centrado en evolución biológica, destaca por repasar de manera muy clara las pruebas de la evolución.

4.- El cerebro de Darwin: blog sobre evolución y pensamiento escéptico. Se adentra en temas como la psicología y la sociología, siempre desde una óptica evolutiva.

5.- La Lógica del Titiritero: trata de la evolución, la genética, y la conducta humana desde sus bases biológicas.

Me he limitado a escoger los blogs escritos en castellano y catalán que destacan por su calidad, pues los anglosajones se acicalan también entre ellos y, hoy por hoy, son más, y en muchos casos mejores. Hay otras opciones buenas, pero tenía que seleccionar. Dichosa selección. Hubiera premiado sinceramente a Mundo Neandertal, pero no soy partidario de la endogamia cultural ;). Quiero citar también los amplios conocimientos de Biomaxi ,y el canal de vídeo de Ajuiciado. En cuanto al mundo anglosajón, los que leo más habitualmente son Pharyngula, Afarensis, y John Hawks, entre otros muchos. Para acabar, agradecer a la web Evolucionarios.com el congregarnos a los blogeros especializados en este tema en un mismo espacio.

Entre todos, aunque falta aún que muchos investigadores se suban al carro de la difusión libre y constante en Internet, se está tejiendo una red que expande la ciencia y el conocimiento de una forma inédita hasta ahora. Y estamos extendiendo el conocimiento de la evolución de la manera más sólida, plural y eficaz que nunca haya habido. Repliquémonos, que falta le hace a este mundo lleno de demasiados memes sin sentido.
Joer, vaya parrafada. Es que, como nunca me van a dar un Oscar, esto debe ser lo más parecido.

2.4.08

Faith, el perro bípedo

No es necesaria ninguna mutación extraordinaria para transformar a un cuadrúpedo en un hábil bípedo. Sólo la necesidad. Este perro se llama Faith ("Fe" en castellano). Nació con las patas anteriores atrofiadas.

Faith, el perro bípedo



Esto no ha sido obstáculo para que sus desplazamientos sean efectivos tanto alternando las dos patas posteriores como dando saltos. Como en la frase "he perdido un brazo, pero he ganado un muñón", Faith ha superado sus limitaciones físicas.



Es como si se hubiera dicho "bueno, optaremos por el bipedismo". Y es un ejemplo patente de que el paso del cuadripedismo al bipedismo es más fácil de lo que inicialmente parece, incluso en especies genéticamente cuadrúpedas.