14.8.05

Leonardo da Vinci o la avalancha de ideas: el cocinero (V y último)


Recapitulación: Leonardo por fin consigue llevar a la práctica sus revolucionarias ideas culinarias. Ha ideado una gran variedad de aparatos mecánicos que supuestamente facilitarán las pesadas tareas de la cocina.

"(Leonardo) Sabe que Ludovico no se va a contentar con unas cuantas bonitas zanahorias, y que tiene que utilizar alimentos milaneses tradicionales;
Dibujo de frutos y otros aparatos. Pluma y tinta sobre papel (1487-89)  235 x 176 mm.Institut de France, Parisasí que se pone a diseñar grandes pasteles y a probar innumerables salsas, convoca a los mejores fabricantes de salchichas, contrata a los mejores trinchadores y, finalmente, llega el día en que proclama que sus nuevas cocinas están listas para preparar comidas.

Como quiere ser fiel a sí mismo y a sus ideas culinarias, ha solicitado que a las once horas, al comienzo de la comida, se sirva a cada comensal una gran remolacha tallada, a imitación de la cara fácilmente reconocible de Ludovico, sobre dos hojas de lechuga. Ha tenido que hacer frente a un intento de sublevación en las cocinas, pues a los cocineros no les parece que entre sus obligaciones se encuentre la de tallar las verduras que preparan."
Y Leonardo tuvo que buscar artistas y escultores de Milán para reemplazar a los cocineros en esta tarea de esculpir zanahorias.

En los prolegómenos del banquete, algunos cocineros piden armaduras para protegerse de los peligrosos engendros mecánicos repartidos por la cocina. Los nervios previos al estreno se ven magnificados al dispararse sin razón aparente el sistema de lluvia artificial que Leonardo había diseñado para evitar los incendios.
Entretanto, los cortesanos e invitados de Ludovico se van aposentando en la mesa del Gran Comedor del Castello, ahora no tan grande debido a que parte de él había sido fagocitado por la -ahora sí- inmensa nueva cocina.
"Tras una hora de espera, mientras escuchan una serie de extraños gritos, explosiones, chirridos y estruendos de máquinas que llegan de las cocinas, Ludovico va a investigar con algunos compañeros qué ocurre.
En el informe que remite mensualmente a la Signora de Florencia, Sabba da Castiglione di Pietro Alemanni, el embajador florentino en la corte de los Sforza, y que es uno de los que acompañan a Ludovico, describe la escena con la que se encontraron:

La cocina del maestro Leonardo es un gran caos. El señor Ludovico me ha dicho que el esfuerzo de los últimos meses se había hecho con la intención de economizar esfuerzos humanos; pero ahora, en lugar de los veinte cocineros antes empleados en las cocinas, las personas que se apiñan en este lugar llegan casi al centenar, y ninguno de los que yo pude ver estaba cocinando, sino que todos estaban atareados con los grandes dispositivos que ocupaban todo el suelo y los muros, ninguno de los cuales parecía comportarse de manera útil o para la tarea que fue creado.
Diseño de motor hidraúlico perpetuo
En un extremo del recinto una gran noria, empujada por una furiosa cascada, vomitaba y rociaba con sus aguas a todos los que pasaban por debajo, y había transformado el suelo en un lago. Fuelles gigantescos, cada uno de tres metros y medio de largo, colgaban de los techos, siseando y rugiendo con el propósito de limpiar los humos de los fuegos, pero todo lo que lograban era avivar las llamas, en perjuicio de aquellos que debían estar cerca del fuego; tan peligrosas eran las errantes llamas que una multitud de hombres armados de cubos se afanaban en tratar de dominarlas, aun cuando otras aguas brotaban en chorros de cada rincón de los techos.

Y en este catastrófico lugar se paseaban por todas partes caballos y bueyes, algunos dando vueltas y más vueltas, y otros arrastrando los ingenios para limpiar los suelos del maestro Leonardo; realizando sus tareas con denuedo, pero también seguidos de otro gran ejército de hombres para limpiar las suciedades de los caballos.

En otro lugar vi la gran picadora de vacas estropeada, con media vaca todavía hincada y asomando por fuera de ella, y hombres con palancas intentando sacarla de allí. Y aún en otro lugar el ingenio continuo de troncos y leña del maestro Leonardo arrojando suministro dentro de la habitación y que no podía ser detenido; de manera que en lugar de los dos hombres que llevaban los troncos al fuego como antes se acostumbraba, ahora había que emplear a diez para sacarlos.

Los gritos que habíamos oído vimos ahora que los proferían pobres desdichados que estaban abrasándose o ahogándose o asfixiándose; y las explosiones, de la pólvora que el maestro se empeñó en utilizar para prender sus fuegos sin llama; y, como si ese estruendo no resultara suficiente, aún se combinaba con la música de sus tambores que redoblaban , aunque los que tocaban los órganos de boca creo que se habían ahogado.
Como antes he descrito, la cocina del maestro Leonardo era un gran caos, y no creo que esto complaciera al señor Ludovico.


Y cuando finalmente Ludovico y su grupo, incluído el embajador florentino, abandonaron este caos, un Leonardo muy contrito sale a su encuentro en el Gran Comedor, ofreciéndoles un cuenco de remolachas talladas y sus disculpas. Ludovico, consciente del genio de Leonardo, y en un intento de apartarlo por todos los medios de esta parte del palacio en previsión de nuevos accesos de genialidad, le felicita por la clarividencia de su proyecto y le sugiere que vaya de inmediato a descansar al campo (...)"
Ante semejante catástrofe, Ludovico decide retirar a Leonardo de las cocinas del palacio y dedicarle otros menesteres menos conflictivos, como pintar cuadros o esculpir. Divertido, ¿no? Pues ahora viene lo bueno.



Si habéis llegado hasta aquí, ahora viene la sorpresa final prometida. Todo lo expuesto en estos cinco artículos dedicados a las aficiones culinarias de Leonardo está extraído del libro "Notas de cocina de Leonardo da Vinci", editado por Ediciones Temas de Hoy (1999) .Cuando leí este apasionante libro, mordí el anzuelo. Los autores aseguraban que el contenido estaba extraído de un supuesto 'Codex Romanoff' hallado recientemente, atribuído a Leonardo.
Pues bien, todo lo que en esa obra se detalla es pura invención. Los autores, jugando con la profusión de bocetos de Leonardo, han desplegado su imaginación pretendiendo dar carácter culinario a lo que suelen ser artefactos con otras finalidades. Y han inventado una historia paralela apoyada en algunos datos históricos verídicos. Felicitaciones al derroche de fantasía de los autores.
Los dibujos que se adjuntan son verdaderos, pero la interpretación que se da en la obra no es la real.
Si tu también has creído lo que en estas líneas se relata, espero que hayas disfrutado lo que yo cuando leí la obra. Tienes una ventaja respecto a mí, y es que en el libro no se reconoce que todo es inventado. He tenido que ir atando cabos para descubrirlo, y poder confesároslo. Algunas de las historias que allí se narran son tan delirantes que las he omitido, a pesar de ser divertidísimas. Fueron precisamente estas historias surreales las que despertaron las sospechas de que estaba ante una novela, no ante una obra histórica.
Diseño de autómata en armadura. Leonardo diseñó y llevo a cabo -esta vez sí- una serie de mecanismos que permitían que las armaduras vacías levantaran los brazos en señal de saludo al paso de una autoridad
En cualquier caso, la historia me sirvió para profundizar en uno de los personajes más apasionantes, uno de los inventores más prolíficos, pero cuyos geniales diseños la mayoría de los casos no se convirtieron en reales. Como conclusión, decir que no basta con que una innovación sea válida (paracaídas, ala delta, helicóptero, bicicleta, coche, autómata, excavadora, traje de buzo, ametralladora, tanque, etc.), sino que tiene que caer en una sociedad capaz de comprenderla y asumirla. La sociedad contemporánea de Leonardo, aunque permitió que alguién como él pudiera desarrollar sus ideas -lo cual no es poco- no supo asimilar ni aplicar sus adelantos. Hay memes retrofuturos que caen en terreno baldío y permanecen en estado latente; y pueden fructificar muchos siglos después.
Queda mucho que hablar sobre este genio. De sus innovaciones históricas (ahora sí) trataré en posteriores artículos.

Imágenes:
1.- Dibujo de frutos y otros aparatos (1487-89) Pluma y tinta sobre papel, 235 x 176 mm. Leonardo da Vinci.
Institut de France, Paris.
2.- Diseño de motor hidraúlico perpetuo. Leonardo da Vinci
3.- Autómata en armadura: a la izquierda, el diseño del mecanismo ideado por Leonardo, que permite mover los brazos de una armadura vacía. El aparato se probó para una recepción oficial. Varias armaduras vacías levantaron los brazos en señal de saludo al paso del séquito. Puede considerarse el primer robot. A la derecha, la reconstrucción actual.

3 Memes sueltos:

Aldea Diaguita dijo...

Hey! estafa! je.... buen final en todo caso, gran detalle el de las zanahorias talladas...

Memecio dijo...

Gracias por tu sentido del humor, aldea.
Espero que nadie se sienta defraudado. Al menos he confesado que todo es invención. Bueno, todo no. La chimenea o el tambor son diseños reales. Y la armadura que se mueve sola no se menciona en el libro, la descubrí indagando sobre los ingenios de Leonardo.

Carles dijo...

Hola, te encontré investigando sobre Leonardo cocinero para escribir un artículo en mi bloc. Espero que te guste, vi que de vez en cuando te pasas or illencs.com

Salud,

Carles Gomila