20.3.08

Cuadrúpedos y bípedos artificiales

Muchas veces, la evolución cultural y la biológica convergen para dar resultados similares. La naturaleza provee numerosas soluciones para el desarrollo técnico humano. Pues bien, la empresa Boston Dynamics ha creado una especie de robot llamado Big Dog que imita muy bien la movilidad y la estabilidad propias de los cuadrúpedos. ¿Su utilidad? En principio, transporte de material en terrenos accidentados. Después, ya se verá. Aquí está en acción:






El problema del equilibrio está siendo resuelto de forma satisfactoria, y no sólo con cuadrúpedos. Este es Asimo, robot bípedo de Honda:



Veremos si estos prototipos se generalizan, o quedan como un mero aporte sin viabilidad, o como un paso intermedio para posteriores aplicaciones. La selección cultural dirá.

1.3.08

Delfines jugando con burbujas

El juego es clave en el proceso de aprendizaje. Puede decirse que el juego consiste en tentativas de innovación en la conducta. Suele haber una correlación positiva entre el grado de juego y el nivel de inteligencia de las especies. Los mamíferos, los seres con el cerebro más desarrollado, son los que más juegan. Pero una vez llegada una edad, el juego deja de producirse, y el aprendizaje se detiene. En chimpancés se ha comprobado que, a partir de un umbral de edad determinado, cuesta mucho más aprender. De hecho, en los primeros años los chimpancés aprenden más rápido que los humanos. Pero normalmente su absorción de nuevas conductas sufre una disminución drástica a los tres años, mientras que los humanos son capaces de aprender toda la vida, si bien es cierto que, con el transcurso de los años, la capacidad de aprendizaje mengua.
Los animales con sus juegos exploran sus límites físicos y sociales, estableciendo las pautas que después marcarán las relaciones adultas. Los humanos tenemos la ventaja de que podemos jugar no sólo con conductas o relaciones sociales, sino también con una diversificada variedad de ideas abstractas, gracias a nuestros desarrollados lenguajes, combinándolas o creando nuevas, para integrarlas, si son útiles de algún modo, en nuestro bagaje cultural.

Pocos ejemplos de juego hay tan bellos como el de este vídeo, en el que delfines -de los grandes sanamente ludópatas del mundo animal- crean anillos de burbujas e interactúan con ellos.



Delfines haciendo anillos de burbujas


Una utilidad de esas burbujas la han aplicado las ballenas, que emplean grandes anillos de burbujas para rodear bancos de peces.


17.2.08

El bigote de Hitler

Hitler sigue siendo, tras tantos años, el personaje mundialmente más odiado de la historia reciente. Hay quien incluso ha enunciado el teorema de que "a medida que una discusión en Internet se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis tiende a uno." Y su imagen no se libra.

Las fotos más habituales de Hitler lo presentan con un mostacho particular, tipo "cepillo de dientes". Es, hoy, un bigote nada al uso. Sin embargo, en su día, aunque no totalmente popularizado, estuvo más extendido. Piénsese en Oliver Hardy o Charlie Chaplin.

Hitler tenía una nariz bastante ancha. Mientras que un bigote largo hubiera acentuado la anchura de la nariz, un bigote estrecho la disimularía, como saben los esteticistas.

Indagando, he encontrado cuatro posibles explicaciones de la adopción de este adminículo piloso por parte de Hitler:

1.- En la Primera Guerra Mundial, Hitler llevaba un bigote más habitual, más largo. Pero esa longitud podía provocar problemas para colocarse las máscaras de gas, tan necesarias en la época del gas mostaza. Entonces, el joven Adolf recibió la orden de recortárselo, para que la máscara anti-gas mostaza encajara bien.

2.- En los años veinte, ese tipo de bigote estaba de moda. Se dice que, en los años treinta, alguien le comentó que ya estaba pasado de moda. Pero Adolf, ya en el poder, contestó que él volvería a ponerlo de moda.

3.- Adolf admiraba a un antiguo ideólogo nazi, Gottfried Feder, que llevaba este mostacho. Y Adolf lo copió.

4.- También se ha dicho que Hitler decidió dotarse de un bigote excepcional viendo el éxito de imagen que había tenido el bigote de Lenin. Introdujo su propia variación, y ya está.

Lo cierto es que Hitler ya llevaba el bigote corto y ancho en 1914, antes de haberse incorporado al ejército, como se demuestra en la fotografía 2.


Sea cual fuere el motivo real -probablemente una combinación de ellos- en este caso lo importante son las consecuencias. El hecho es que, tras el derrumbamiento del nazismo y la muerte de Hitler, el bigote estilo "cepillo de dientes" casi desapareció del acervo de bigotes. Al menos, hasta ahora. Con cuatro únicas excepciones: cuando se pretende ironizar sobre el nazismo;
cuando se quieren revolver la cánones estéticos establecidos vía rebeldía extrema; cuando se es partidario acérimo de esta ideología (que alguno queda); o por simple desconocimiento del personaje histórico.

La evolución cultural dista mucho de ser perfecta y uniformemente progresiva. La extinción del bi
gote "cepillo de dientes" es un ejemplo de cómo se asocia una forma estética a toda una ideología. Aunque nada tenga que ver el pobre bigote con ninguna idea, ha sido seleccionado negativamente.
Las ideas se organizan en sistemas. Si un sistema de ideas no está bien estructurado y definido (lo que suele ocurrir casi siempre, a no ser que se empleen métodos científicos rigurosos) se producen asociaciones erróneas. Como le ha pasado al inocente y hoy olvidado bigote de Hitler. Pura superstición.


Foto 1.- Izquierda: Hitler en 1914, con el bigote estilo "prusiano"; derecha: Hitler con el bigote angosto definitivo.

Foto 2.- El 2 de agosto de 1914, entre la gran multitud que se manifestó en la Odeonplatz de Múnich, ante el palacio Feldhern, para vitorear al rey Luis III de Baviera y celebrar la declaración de guerra hecha por Alemania a Rusia el día anterior, estaba Hitler. Ya lleva el bigote "cepillo de dientes". Fotografía tomada por Heinrich Hoffmann, quien años después se convertiría en amigo de Hitler y en su fotógrafo oficial.

Foto 3.- Glutamato Ye-Ye, irreverente grupo de la movida.

5.1.08

Cambio de gustos



La persistente moda de las venus gordas (los expertos dirían esteatopígicas) en los inicios del arte simbólico es un misterio. Lo que sí sabemos con exactitud es la generalización del modelo femenino delgado en la actualidad, al menos en las sociedades occidentales. Un cambio de gusto radical que algunos explican como debido a la necesidades reproductivas en un duro medio. En el Paleolítico Superior, las hembras con abundante grasa tendrían mayores posibilidades de engendrar y sacar adelante una progenie más sana o más numerosa. Algo que ahora, resueltas las necesidades alimenticias básicas de la sociedad occidental, no es tan necesario.

Tiene cierto sentido. Pero no olvidemos que ya habíamos entrado de pleno en el mundo simbólico, en el mundo creativo, de la mano de Nassarius, y de otras modas aparentemente irracionales. Y puede que las Venus paleolíticas fueran un ejemplo más de esa irracionalidad creativa. ¿Cómo saberlo? No sé.



Visto en Menéame.

4.12.07

Chimpancés jóvenes nos superan en memoria visual a corto plazo


Se ha publicado un estudio en el que se contrasta la memoria visual a corto plazo de chimpancés y humanos. Tres chimpancés hembras adultas, sus crías de 5 años y jóvenes estudiantes universitarios fueron puestos a prueba para recordar la ubicación de una serie ascendente de números en una pantalla. No eran chimpancés especiales, sólo habían sido adiestrados previamente en el reconocimiento ascendente de los números del 1 al 9. Se trataba de memorizar los números que aparecían al azar en la pantalla. Después, los números se presentaban en la misma posición, pero camuflados tras un rectángulo. Entonces había que recordar la posición de cada cifra, tocando el cuadrado correspondiente de la pantalla táctil.

Mejor lo veis:




Los resultados fueron sorprendentes. Los chimpancés adultos recordaban la posición de los números con el mismo o peor acierto que los humanos. Pero los chimpancés adolescentes superaron a los humanos. Acertaron más, y eran más rápidos. A veces, incluso mientras comían palomitas. Es la primera vez que se observa que los chimpancés superen a humanos en tareas cognitivas.

En algunos casos raros, niños humanos tienen una "memoria fotográfica" parecida a la de los chimpancés jóvenes del vídeo, pero desaparece con la edad.
El investigador Tetsuro Matsuzawa, profesor de Inteligencia y Lenguaje de la Universidad de Kyoto (Japón), y uno de los autores del estudio, piensa que "en el curso de la evolución nosotros perdimos esa habilidad, pero adquirimos una nueva habilidad de simbolización- en otras palabras, lenguaje."

El conocido primatólogo Frans De Waal, del Centro de Primates Yerkes, dice que los resultados son "absolutamente increíbles", y apunta a que este tipo de memoria puede tener la utilidad, en la naturaleza, de recordar las frutas en las ramas o los caminos en los árboles.

Para mí, la conclusión del estudio es que la memoria instantánea no es un aspecto clave en la evolución cultural exponencial que hemos experimentado los humanos, aunque sea necesaria en un cierto grado. Más bien es el lenguaje estructurado. Son las ideas, su articulación lógica, y su transmisión.


Vía Newscientist.